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María de Huerva aprueba una norma que obliga a hacer análisis de ADN a los perros

El Ayuntamiento hará controles de forma aleatoria para tratar de acabar con los excrementos en las calles. Las sanciones podrán ir desde los 150 hasta los 1.800 euros.

El Ayuntamiento inauguró en 2014 el parque canino más grande de Aragón con una competición de 'agility' (en la imagen). Es una zona de recreo y esparcimiento para perros que pretendía concienciar a los dueños de la necesidad de censar a sus animales.
El Ayuntamiento inauguró en 2014 el parque canino más grande de Aragón con una competición de 'agility' (en la imagen). Es una zona de recreo y esparcimiento para perros que pretendía concienciar a los dueños de la necesidad de censar a sus animales.
Aránzazu Navarro

Los propietarios de perros en María de Huerva tendrán que hacer un análisis de ADN a sus mascotas. Se trata de una norma incluida en el reglamento regulador de control y tenencia de animales que acaba de aprobar el Ayuntamiento. Es una iniciativa más para la guerra contra las heces en las calles que abrió este municipio.

Dado que la tenencia de animales ha ido en aumento en los últimos años, el objetivo de esta norma es regular la propiedad y posesión de las distintas especies, ya que son "uno de los múltiples focos de conflicto en las relaciones vecinales" de hoy día, según recoge el reglamento. La alcaldesa, Mar Vaquero, recordó que el tipo de vivienda y familia joven que reside en la localidad "se presta más" a tener mascota. "Hay muchas quejas en ventanilla por los excrementos caninos. Esta es una medida más y esperamos que sea definitiva. En donde se ha puesto en marcha ha tenido resultados –añadió Vaquero–. A quien ya cumple con sus obligaciones no le va a molestar, sino que la aplaudirá. Y esperamos que los incumplidores se sumen a ella".

El Ayuntamiento de María de Huerva se adelanta así al de Zaragoza, que hace un mes planteó colocar un chip a los perros que proporcionase también una muestra de ADN. La propuesta de ZEC pasaba también por que los vecinos que vieran heces en las calles pudieran recogerlas y llevarlas al laboratorio de la Facultad de Veterinaria para su análisis, y poder multar así a sus propietarios por falta de civismo. En el caso de María de Huerva, se harán controles de forma aleatoria y no con denuncia previa de vecinos, para evitar conflictos.

El reglamento obliga a inscribir a las mascotas en el Registro de Identificación de Animales de Compañía de Aragón (Riaca) en el plazo máximo de tres meses desde que se adquiere o nace el animal. Además, los propietarios de perros inscritos en el censo municipal deben aportar en el plazo máximo de tres meses desde su notificación el patrón genético del perro a través de una muestra de sangre.

La extracción se llevará a cabo en los servicios veterinarios autorizados por el Consistorio. La muestra se enviará después al laboratorio para obtener el genotipo del animal. La chapa identificativa estará a disposición del dueño del can.

Entre las obligaciones que recoge el reglamento aprobado está que los dueños deben adoptar las medidas necesarias para no ensuciar con las deposiciones fecales vías y espacios públicos, y para evitar las micciones en las fachadas de edificios y en mobiliario urbano. Señala también que corresponde al titular del perro o responsable de la infracción hacerse cargo de los gastos derivados de la limpieza de la vía pública, así como, en su caso, del análisis genético que se realice de las muestras obtenidas de las deposiciones.

El reglamento incluye sanciones que van desde los 150 euros hasta los 1.800 euros en función de si son leves, graves o muy graves. No registrar al perro en la base de datos genética es una infracción leve, como también lo es ensuciar las vías públicas o que los animales miccionen en fachadas de edificios y mobiliario urbano. La reincidencia puede acabar convirtiendo la infracción en muy grave.

La normativa incluye también obligaciones como que los perros deban ir con correa y chapa identificativa por todo el término municipal. Además, los considerados especialmente peligrosos deberán circular provistos de bozal. La presencia de animales en las zonas ajardinadas y en los parques y zonas de juego infantil queda prohibida hasta un radio de influencia de cinco metros.

Campañas de concienciación

Hace cinco años, el Consistorio de María puso en marcha una curiosa campaña de concienciación para mantener limpias las calles de la localidad. Entonces, voluntarios vestidos de blanco y con mascarillas recorrían las calles eliminando excrementos caninos. En un mes recogieron 14.000. Donde las encontraban, colocaban una pegatina con la frase: ‘Peligro. Descarga biológica sin autorizar’.

El Ayuntamiento marihuervano inauguró en julio de 2014 el parque canino más grande de todo Aragón. Su objetivo era conseguir concienciar a los dueños de los animales de la necesidad de censar a sus perros. Y también pretendía dar un servicio a los perros, que han ido en aumento casi a la par que el número de habitantes. Entonces, según el Registro de Identificación de Animales de Compañía de Aragón (Riaca), en la localidad había 550 perros (para unos 5.600 habitantes).

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