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Zaragoza

Hormigón, ladrillo y obras sin acabar a las puertas del parque natural del Moncayo

Vecinos de la zona y asociaciones denuncian los impactos paisajísticos en Añón, junto a uno de los espacios naturales de la provincia de Zaragoza que más turistas atrae cada año.

Hormigón, ladrillo y obras sin acabar a las puertas del parque natural del Moncayo
Hormigón, ladrillo y obras sin acabar a las puertas del parque natural del Moncayo
Heraldo

La idea era buena. Un mirador para personas con movilidad reducida justo a las puertas del parque natural del Moncayo. Pero la pasarela de Morana, en Añón, no fue lo esperado. Una lengua de hormigón en medio de un espacio protegido desemboca en una barandilla de madera –esta sí más adecuada al entorno– desde la que unas carrascas tapan la visión de una de las zonas más bonitas del monte. Accesible, sí, pero demasiado impacto para no ver apenas nada.

La pasarela se construyó a finales del pasado año. Intentaron paralizar los trabajos, pero tenían todas las licencias. La obra costó algo más de 90.000 euros y se hizo por una propuesta de Medio Ambiente para la mejora de espacios protegidos.

Esta lengua de hormigón se ha convertido en el "último despropósito" de una serie de impactos paisajísticos y fue el detonante que llevó a vecinos y asociaciones del entorno a denunciar lo que consideran una "aberración" contra el entorno natural en el que viven. Ese que respetan, del que disfrutan cada día y que todos los años atrae a miles de turistas que dinamizan sus pueblos.

"Nos gusta la naturaleza y en estas instalaciones no solo se ha malgastado el dinero, sino que además se ha hecho con mal gusto y dañando uno de los paisajes más bonitos que tenemos en la provincia de Zaragoza". La frase resume lo que este colectivo quiere denunciar. Miembros de la Asociación Rural Sierra del Moncayo, Añón Actividades Deportivas, Moncayo Vivo, el club de montaña El Cucharón o Senderistas del Huecha, así como vecinos de Añón, Alcalá, Talamantes, Vera y otros de los municipios de las faldas del Moncayo se han sumado a esta iniciativa.

Su objetivo no es otro que evitar que se repitan "desastres" como el del barranco de la Morana o los que han sumado a esta lista: un bloque de pisos de ladrillo que rompe la silueta de un pueblo asentado sobre una roca, un centro de interpretación sin abrir, un proyecto de turismo activo paralizado u obras para ensanchar pistas que han arrasado carrascas, hecho desmontes y acabado con casetas que servían de refugio al senderista.

Solo en Añón, hay tres casas rurales, un hotel con doce habitaciones dobles, un club deportivo y una empresa de turismo activo. En este pueblo, que apenas supera los 200 habitantes, también hay un centro de interpretación del Moncayo. El año pasado, el punto de atención permanente recibió 1.793 visitas entre Semana Santa y mediados de octubre. También pasaron por él más de 240 escolares.

En 2014 se inauguró otro centro de interpretación, esta vez sobre los murciélagos, que solo abrió ese día y nunca más lo ha vuelto a hacer. "Lo más indignante es cómo han cerrado una zona de cuevas con vallas y ocultado con el edificio una zona de naturaleza y paso de murciélagos", añaden desde este colectivo. "Su ubicación no es la más adecuada porque prácticamente tapa las cuevas por las que se hizo este espacio museístico. Ni la valla que lo rodea ni la propia construcción son idóneas", añaden.

Las obras de este centro comenzaron en septiembre de 2014 y fueron financiadas por la Diputación de Zaragoza. El actual Ayuntamiento ha heredado esta infraestructura a la que aún le quedarían detalles por ultimar en la exposición para poder ponerla en funcionamiento. La situación económica del Consistorio de Añón –según los últimos datos del Ministerio de Hacienda, en 2015 tenía una deuda de 1.741 euros por habitante–, no invita a pensar en que pudiera contratarse una persona que lo enseñe.

Un centro de ocio paralizado

Una tala de árboles permitió allanar el terreno para colocar unas tirolinas para un centro de ocio que comenzó a construirse en 2013. Después de invertirse en él unos 250.000 euros, subvencionados por la comarca de Tarazona y el Moncayo y la DPZ, los trabajos se paralizaron por temas administrativos y nadie sabe cuándo ni cómo volverán a retomarse. "Se hizo una tala indiscriminada en la zona para unas tirolinas que no sabemos si funcionarán algún día", se preguntan desde este colectivo. "Deberían hacer algo, aunque solo fuera para que nadie pueda acceder y evitar riesgos", apuntan.

Si se echa la vista atrás, en el año 2008 se levantó un bloque de pisos de cinco alturas que rompe el horizonte de Añón. "¿Acaso una edificación así va en el conjunto de un pueblo de montaña?", se preguntan de forma retórica los miembros de este colectivo vecinal. Este bloque fue levantado por la constructora del exalcalde de la localidad Pedro Ramiro Abadía y está en proceso judicial. Precisamente, en octubre de 2015, quien fue regidor de Añón entre 2011 y 2015 aceptó una condena de dos años por apropiación indebida. Estaba acusado, con su mujer, de permutar solares y terrenos que vendieron luego a su empresa particular. Las partes llegaron a un acuerdo que evitó el juicio en la Audiencia de Zaragoza.

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