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Zaragoza

Los vecinos del Centro y Universidad se quejan del estado de las riberas del Huerva

Denuncian que las inmediaciones del puente de Goya y de los Gitanos son un "pipicán gigante" y piden mejorar la zona.

Aspecto que presentan las riberas del Huerva en las cercanías de la Gran Vía.
Aspecto que presentan las riberas del Huerva en las cercanías de la Gran Vía.
Oliver Duch

Nunca llega la hora del Huerva en Zaragoza. Las riberas de este río, especialmente en el tramo más céntrico antes de su cubrimiento, adolecen de limpieza, de una reforma y, sobre todo, de uso ciudadano más allá de ser una amplia zona de suelta de perros donde llena de excrementos. A ello hay que añadir pequeños restos esparcidos de suciedad, en un paraje que también es empleado como colonia felina. Las asociaciones vecinales de Universidad y Centro, así como sus juntas de distrito, acumulan quejas contra una dejadez histórica y piden invertir en este espacio verde, aunque sea poco a poco, para que la ciudad deje de darle la espalda a diario.

Después de presentarse un plan director en 2011, que contemplaba la creación de una ‘calle verde’ de uso peatonal y en bici, con obras que hubieran costado hasta dos millones de euros, la realidad a día de hoy es que se mantiene todo como hace décadas, con alguna zona de bancos y parterres de tierra sin apenas visitantes que son usados casi en exclusiva por los perros y sus dueños. También se puede ver a algún mendigo y a pandillas de adolescentes, sobre todo cuando atardece.

Pilar Agud, presidenta de la asociación de vecinos San Braulio, en el distrito Universidad, lamenta la "falta de mantenimiento" en todas las riberas, también en el tramo del parque Grande, y asume que la crisis inversora se ha cebado de forma particular con lo que podría ser un reclamo para muchos zaragozanos. "No dejamos pasar la ocasión de hablar del Huerva en los plenos de distrito", añade Agud, que tan solo pide al actual Gobierno "que mantenga la zona en condiciones, con limpieza suficiente para que no dé asco bajar a pie de río y ver todas las cacas de perro".

Precisamente la zona más degradada se sitúa en torno al puente de los Gitanos y el de Goya, donde desarrolla su actividad la asociación de vecinos La Huerva. Su presidente, Ignacio Sáenz de Cosculluela, asegura que la dejación es "total", que la zona se ha convertido en un "pipicán gigante" y que la presencia de gatos propicia mayor suciedad porque algunos vecinos les preparan comida de forma descontrolada. Además, apunta la presencia de ratas "de considerable tamaño", sobre todo de noche. Su asociación recibe decenas de quejas de forma más o menos periódica. Todas ellas, con el denominador común de que las cosas no pueden seguir así. "Sabemos que el cubrimiento es muy costoso, pero al menos que se haga algo decente, una mínima labor para atraer a la gente", sostiene este responsable vecinal.

Los ecologistas también denuncian el estado de estas riberas. Mariano Mérida, de la asociación naturalista Ansar, precisa que la calidad del agua ha mejorado al traerse del Canal, pero reconoce al mismo tiempo la acumulación de suciedad en tierra firme y sostiene que "este río sigue siendo una asignatura pendiente", si bien remarca que la zona más próxima al parque José Antonio Labordeta está mejor que otras. En su caso, es contrario a cualquier cubrimiento.

Ausencia de inversiones

El concejal Enrique Collados (PP) es el actual presidente del distrito Universidad. Consciente de las quejas de los vecinos, y de preguntas que recibe de forma ocasional, por ejemplo, sobre solares vallados en las inmediaciones del cauce, reclama al Gobierno local que introduzca alguna partida económica en el presupuesto, "aunque sea pequeña", para de este modo llevar a cabo una mínima intervención. "Hay dinero para los huertos urbanos, que están muy bien, pero aquí tenemos hecho un desastre un pulmón verde en medio de la ciudad, en pleno centro, y nadie hace nada", recuerda. En términos similares se explica la edil del distrito Centro, Patricia Cavero (del mismo partido), al que corresponde la parte de ribera más próxima al cubrimiento de Gran Vía y la zona del centro cívico Laín Entralgo.

Desde la concejalía de Urbanismo y Movilidad, sus responsables reconocen que "la falta de recursos económicos limita mucho la capacidad de acción". No obstante, señalan que "se ha analizado la situación general de las riberas al objeto de priorizar las acciones en la medida en que vaya habiendo medios", si bien lo más inmediato será el arreglo –pendiente de adjudicar– de la desembocadura.

También admiten la suciedad "de manera ocasional" y afirman que se ha dado traslado de ello al servicio de Limpieza Pública "para que extreme en la medida de lo posible la atención sobre la zona".

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