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Las cigüeñas, causa involuntaria de apagones

La proliferación en algunas comarcas de ejemplares de esta especie, protegida como vulnerable, ocasiona problemas a los vecinos con el suministro eléctrico.

"Cada vez que caen cuatro gotas o hace viento, nos quedamos cuatro o cinco horas sin luz", se lamentaba hace unos días el alcalde del barrio zaragozano de La Cartuja. Pero no son las condiciones climáticas ­–al menos no directamente– las responsables de los cortes de electricidad, sino otros agentes naturales: las cigüeñas. "Causan averías por dos motivos: uno, cuando al pasearse o levantar el vuelo tocan con las alas elementos de la línea eléctrica y producen una desconexión; y dos, cuando por condiciones climáticas como la lluvia o el viento fuerte se desprenden partes del nido, que si caen a los cables también causan un corte. A veces, la desconexión puede ser solo de unos segundos, pero solo con eso ya es un problema de calidad en el suministro al cliente", admiten desde Endesa.

La compañía, que tiene 30.000 kilómetros de tendido eléctrico en Aragón, registra "alrededor de 150 incidentes anuales, con unas 300-400 horas de afectación", según sus propios datos. De ellos, el 90% de los causados por animales se deben a las cigüeñas y el 8%, a los buitres.

Reducir este problema no es fácil, porque la cigüeña es un ave protegida y cualquier actuación ha de tener autorización del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga). "La protección a las cigüeñas viene de atrás, se estableció ya en 1973", precisa Santiago Gracia, técnico de Inaga. Explica que, no obstante, la Ley 42/2007 "crea excepciones a la norma general de protección especial" que disfrutan animales incluidos en el ‘Catálogo de especies amenazadas’, como la Ciconia ciconia (la cigüeña blanca).

En Aragón, el Inaga puede permitir intervenciones "en casos excepcionales, cuando se dan supuestos como el daño a cultivos, a la ganadería o a la salud y seguridad de las personas". Con Endesa "se ha ido llegando a una fórmula que les permite, de forma anual, recortar o descargar ramas de los nidos, porque si no se hace eso van aumentando de tamaño temporada tras temporada y es verdad que alguna rama puede hacer contacto si cae", explica Gracia. Agrega que, incluso, "en casos concretos se han autorizado retiradas de nidos si hay reiteración de problemas en la línea".

A falta de un censo actualizado de ejemplares (el último internacional data de 2004), la Sociedad Española de Ornitología (SEO Birdlife) estima que en estos momentos existen en Aragón unas 2.000 parejas de cigüeñas. Luis Tirado, delegado de esta organización en nuestra Comunidad, comenta que "esta especie empezó a protegerse en los 70 porque estuvo entonces casi en peligro de extinción en algunas partes de España y, aunque hoy día está fuera de peligro, se sigue protegiendo porque es colonial y muy vulnerable a factores que puedan surgir y hacer caer mucho la población". La cigüeña es "antropófila", señala Santiago Gracia, y nidifica cerca de los asentamientos humanos, mostrando predilección por estructuras altas, como torres de iglesia o de tendido eléctrico, chimeneas o depósitos de agua.

La cuestión, según Tirado, es que "desde hace dos décadas ha proliferado muchísimo el número de cigüeñas" y, además, están desigualmente repartidas, encontrándose los grupos más grandes en la Ribera Baja del Ebro, las Cinco Villas y La Hoya de Huesca.

Atraídas por el vertedero

"En la zona de La Cartuja y hacia El Burgo y Fuentes ha aumentado la colonia", dice Tirado, y señala un hecho curioso: "A diferencia de lo que ocurre en León, Cáceres, Burgos o Alcalá de Henares, en Zaragoza no entran en la ciudad". Él cree que el asentamiento en el entorno de La Cartuja "lo han hecho por alguna razón, y es el vertedero de Zaragoza, porque muchas van allí a comer y por eso han buscado un lugar para la reproducción cercano a su punto de alimentación". Lo mismo sucede, cuenta, en otras localidades como Ejea, Tudela o Lérida, y atrae también a otras especies, como las gaviotas, que "vienen a invernar incluso desde los acantilados de Islandia". A esto contribuye que "la materia orgánica de los residuos urbanos no se está reutilizando, aunque a finales de este año tiene que estar listo el plan para reutilizar el 50%, objetivo que debe estar conseguido en 2020", detalla.

Por el momento, no ve fácil que se reduzcan los problemas con estas aves. "Endesa es una compañía responsable, tiene convenio con el Gobierno de Aragón, y colabora con nosotros, para que no haya caídas del suministro. Lo único que puede hacer es usar dispositivos para impedir a las cigüeñas nidificar, pero es ya tarde porque el problema no empieza ahora", opina el delegado de SEO Birdlife.

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