Despliega el menú
Zaragoza
Suscríbete

Siete semanas de aglomeraciones y esperas interminables en las paradas del autobús

Ante la negativa del Gobierno de subir los servicios mínimos, los consumidores piden que estos sean más equitativos.

Siete semanas de aglomeraciones y esperas interminables en las paradas del autobús
Siete semanas de aglomeraciones y esperas interminables en las paradas del autobús

Van a cumplirse dos meses de huelga y la cosa no tiene pinta de mejorar en breve. Así, los más de 183.000 zaragozanos afectados a diario por los paros del bus urbano (según un cálculo de la propia área de Movilidad) tienen que buscarse alternativas para poder continuar con sus rutinas diarias. Despertarse horas antes para ir al trabajo, dejarse medio sueldo en taxis o volver a echar mano del coche privado (para castigo del medio ambiente) son algunos de los perjuicios que causa esta nueva protesta a los sufridos zaragozanos, que en las últimas décadas no han pasado dos años sin sufrir una huelga de bus.

La molestias, eso sí, no son uniformes y pueden clasificarse en función de las líneas y también del horario aunque el caos de aglomeraciones y enfados bajo las marquesinas sea similar. De hecho, entidades vecinales y la propia Unión de Consumidores –que ha colgado un modelo de reclamación en la web– han pedido al Gobierno que si no está dispuesto a aumentar los exiguos servicios mínimos, al menos, los haga más equitativos. El ‘café para todos’ del 33% debería hacerse pensando en el perfil de cada barrio, en sus destinos estratégicos (por ejemplo, si los buses acercan a hospitales, a estaciones o centros colectivos de trabajo) y de si en los distritos hay o no alternativas de movilidad.

Quizá el mejor botón de muestra sea el de la línea 50 que, a pesar del tajo que se lleva en periodo de huelga, varía en función de mañana y tarde, acaso, porque buena parte de sus viajeros lo cogen para ir al Royo Villanova. Así, las esperas en las paradas del 50 por las mañanas son de 30 minutos y, por las tarde, de una hora.

Aunque para ver cómo empeoran las frecuencias de paso de cada línea de bus bastaría con multiplicar los minutos por tres (por aquello de que el servicio mínimo es del 33%) los usuarios denuncian que los tiempos de paso se dejan resentir más de lo previsto y, sobre todo, hasta media hora antes y después de los horarios oficiales de paros: de 9.00 a 11.30 y de 18.00 a 20.30.Malas formas

En la asociación de vecinos del Arrabal, por ejemplo, no entienden cómo es posible que la línea 35 (con 7 minutos de frecuencia) tarde 45 minutos en pasar, si –como mucho– debería tardar 21. Estos desajustes son los que provocan aún más indignación entre los usuarios, que se sienten "secuestrados e instrumentalizados" como forma de presión en la negociación salarial y denuncian también las malas formas de los conductores a la hora de hacerlos bajar o al no informarles de que no van a cubrir el recorrido completo porque regresan a cocheras.

Aunque este mismo jueves la gran mayoría del pleno (PP, PSOE y C’s) pidió que aumentaran los servicios mínimos, el alcalde Santisteve se negó. El Gobierno de ZEC apenas hace un "llamamiento a la responsabilidad de ambas partes", dice que el conflicto se remonta a 1986 y se escuda en sentencias judiciales para mantener el servicio al mínimo. Sin embargo, el propio Justicia de Aragón lo ha venido a desmentir echando mano de la jurisprudencia y ha señalado que unos servicios mínimos del 50% respetarían el derecho a la huelga y serían más justos para los usuarios.

La empresa solicita al comité de huelga que suavice las movilizaciones mientras se busca una salida al conflicto, pero esta semana se rompieron las negociaciones. Las largas filas, los buses llenos y los conatos de pelea al pasar la tarjeta superan ya los 52 días y parece que va para largo...

Etiquetas
Comentarios
Debes estar registrado para poder visualizar los comentarios Regístrate gratis Iniciar sesión