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Zaragoza
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Una juez investiga a dos monjas y a un médico por el caso de una niña robada en 1985

A una madre le dijeron que su hija murió en una clínica de Zaragoza, pero en 2015 la conoció tras la prueba de ADN.

María G. S., la madre de la niña.
María G. S., la madre de la niña.

La titular del Juzgado de Instrucción 4 de Zaragoza ya considera imputados o investigados a dos monjas (Lucía M. R. y Asunción V. Ll.) y a un médico (E. G. G.)por el caso de una niña robada en la clínica Montpellier el 8 de julio de 1985. Aunque ha citado a declarar a los tres en el juzgado, los familiares de Asunción V. Ll. han contestado a la juez que esta falleció hace tres años y difícilmente podrá acudir a testificar. La investigación del Servicio de Atención a la Mujer (SAM) de la Policía sobre el caso de María G. S., la madre que perdió a su hija en una trama de niños robados, establecía relación de esta monja con algunas adopciones irregulares en varias clínicas de Zaragoza.

La juez instructora ha solicitado un exhorto a un juzgado de Madrid para que preste declaración allí la monja Lucía M. R., ya que reside en la capital de España. Esta religiosa era la responsable de las monjas en la clínica Montpellier en 1985. En otro caso que se descubrió en el mismo centro, de una hija que encontró a su madre en el mismo año, también declaró.

Asimismo, la magistrada ha citado al médico E. G. G., un ginecólogo particular que trabajaba con esta clínica y pudo firmar un certificado falso sobre el nacimiento de la niña robada, al inscribir que sus padres biológicos eran directamente los adoptantes, que procedían de una localidad de Castellón.

Por el momento, la juez no ha aceptado todavía llamar a la esposa del padre biológico (Jesús H. de M.), residente en Navarra, a la espera de los resultados de los interrogatorios previos y las diligencias acordadas. La prueba de ADN que realizó el SAM de la Policía al padre biológico dio positivo.

Según el testimonio de la madre María G. S., la monja Lucía, el médico E. G. G. y Teresa Gandía, una estafadora profesional ya fallecida, se dedicaban a visitarla en la clínica para contarle que su hijo (en realidad fue hija) había muerto (pero nació y se entregó en adopción).

La princesa de Prusia

La estafadora Teresa Gandía, que fue muy conocida en Zaragoza como la princesa de Prusia, se vio envuelta a lo largo de su vida en numerosos casos de estafas, usurpación de títulos nobiliarios o encubrimientos, teñidos con tintes religiosos o de faldas. Según la madre de la niña, su intervención en el asunto de su hija robada llegó de la mano de la esposa del padre biológico, quien le confió que le era infiel y tenía una amante que trabajaba en un bingo en Salou –propiedad de su esposo– y la dejó embarazada.

Por esa razón, Gandía se presentó un día en casa de María, acompañada de la superiora de las monjas de la clínica de Montpellier, sor Lucía, y un celador, y la convenció para que diera a luz en el centro sanitario. La joven madre se había quedado sola en un piso de San José ya que su pareja había decidido volver con su familia, sobre todo después de que su mujer y sus cinco hijos cambiaran su residencia de Pamplona a Zaragoza. La intención de Gandía no era proporcionar todo el bienestar posible a María, sino arrebatarle su bebé cuando naciera y venderlo.

La madre, María G. S., de 53 años, y residente en Tarragona, perdió a su hija tras dar a luz en la clínica Montpellier el 8 de julio de 1985. Fue engañada por unas monjas y por la estafadora, quienes le dijeron que el bebé era un varón, que había nacido muerto y que el centro se encargaría del entierro. Una vez recuperada del parto, la enviaron en avión a Canarias con 25.000 pesetas para que descansara y se olvidara de lo ocurrido.

A lo largo de la investigación, que empezó hace tres años, la madre biológica y su hija pudieron conocerse en una localidad de Castellón en 2015. Al fin, se pudieron dar un abrazo que esperaban haberse dado hace 29 años. En este tiempo también se produjo la muerte de la madre adoptiva de la chica, que se encargaba en los últimos meses de cuidar a sus padres porque estaban enfermos.Historias paralelas

El caso de la madre María G. S. se cruzó con el de una chica de 30 años que nació en la misma clínica Montpellier en 1985 y buscó a su madre biológica hasta que la encontró. En este segundo caso llegó a enviar una carta al papa Francisco, que ayudó a solucionar la situación, si bien la madre biológica no quiso reconocer y ver a su hija natural, que dejó.

La madre que buscaba a su hija y la chica en pos de su madre se conocieron en sus rastreos, a través de internet y con la Policía. Se han ayudado durante mucho tiempo porque eran historias paralelas hasta que ambas han encontrado a sus respectivas hija y madre.

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