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Zaragoza

Hallan un nuevo sepulcro romano en el yacimiento de Los Bañales de Uncastillo

Este monumento funerario, que podrá verse en el museo virtual, se suma a las otras 15 tumbas localizadas en la comarca.

Fragmentos del monumento funerario recién descubierto.
Fragmentos del monumento funerario recién descubierto.
Heraldo

El entorno del yacimiento arqueológico de Los Bañales ha vuelto a ofrecer nuevas sorpresas con el hallazgo de una cupa, un sepulcro romano en forma de medio tonel con un hueco destinado a la colocación de una urna cineraria. La cupa fue localizada por dos vecinos de Uncastillo, Montserrat Cortés y Antonio Asín, en una era cercana a los enclaves rurales romanos de La Pesquera y Puyarraso. La pieza se trasladó a una nave municipal y pronto será visible en 3D en el museo virtual de Los Bañales.

El director científico del plan de investigación de Los Bañales que impulsa la Fundación Uncastillo, Javier Andreu, explica que habría que circunscribir el nuevo hallazgo a los siglos II y III d. C.

Se trata de una cupa sólida en piedra arenisca local muy meteorizada por líquenes que indican que, probablemente, ha estado mucho tiempo a la intemperie. "Está casi completa y tiene unas medidas de 49 x 107 centímetros y apenas muestra fracturada la que sería la cara que, presumiblemente, acogería la inscripción", detalla. En su interior tiene un espacio destinado a la urna cineraria. Junto a la pieza se ha localizado también una placa de arenisca que sería el plinto sobre el que este tipo de monumentos se presentaban elevados sobre el terreno.

Este monumento funerario se suma a las otras 15 cupas localizadas anteriormente en la comarca de Cinco Villas. "En el conjunto, siete proceden de necrópolis urbanas y ocho han sido descubiertas en contextos que parecen corresponder mejor a las áreas funerarias de fincas rurales. Presentan siempre unas características tipológicas comunes que se acentúan especialmente para las nueve vinculadas a la ciudad romana de Los Bañales".

El profesor Andreu llama la atención sobre el potencial monumental arqueológico de esta zona. "Muy probablemente la concentración militar y, también, el peso de la administración y de la vida urbana contribuyeron a un mayor arraigo, desde época de Augusto, del hábito epigráfico romano. Acaso la población que, fundamentalmente a partir de los siglos II y III d. C. –fecha a la que habría que circunscribir el hallazgo–, los adoptó como un elemento de carácter identitario, imitando los que debieron abundar en las necrópolis de la costa y, a buen seguro, en Caesar Augusta, aunque no se hayan conservado".

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