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Zaragoza

La Audiencia juzga a un joven que disparó a su hermano jugando a la ruleta rusa

La defensa mantendrá hoy que fue un accidente, pero la Fiscalía pide 12 años de cárcel por una tentativa de homicidio.

Un disparo que le entró por el hombro derecho, le tocó el pulmón y le dañó la médulaha dejado en una silla de ruedas para toda su vida a Alex, un chaval de solo 15 años vecino del barrio de San José. El menor se encuentra en proceso de rehabilitación en el centro de Parapléjicos de Toledo, pero se ha desplazado a Zaragoza para asistir al juicio que hoy se celebra en la Audiencia Provincial. En el banquillo se sienta su hermano José Manuel G. M., al que la Policía detuvo como autor del disparo y para el que la Fiscalía pide ahora 12 años y medio de cárcel por tentativa de homicidio.La defensa del acusado mantiene que fue un accidente, pero las declaraciones de varios chavales que presenciaron los hechos han convencido a la acusación pública de que el delito fue doloso. Porque estos chicos, amigos de la víctima y también menores, aseguran que el acusado disparó a su hermano pequeño jugando a la ruleta rusa.

El fatal disparo se produjo sobre las 10.30 del pasado 1 de mayo en la vivienda en la que residían la madre y los hermanos biológicos del acusado, en el entresuelo del número 3 de la calle de Mariano Adam. Aunque el joven fue adoptado, conocía a su primera familia y frecuentaba su domicilio. De hecho, la noche anterior a los hechos durmió también allí.

Según el escrito de calificación de la Fiscalía, a la mañana siguiente, cuando la madre se fue a trabajar, Alex aprovechó para invitar a su casa a varios amigos de su edad. Cuando estos se encontraban escuchando música, el ahora procesado entró en el salón y comenzó a enredar con su hermano pequeño, quien terminó dándole un ligero golpe. La acción molestó al mayor, que envalentonado sacó un revólver que tenía escondido en el mueble y encañonó al chico.

Al parecer, el arma estaba en ese momento descargada, pero José Manuel G. M. decidió cargarla y volver a apuntar al chaval. Fue entonces cuando, según los amigos del adolescente, el acusado les dijo que iban a jugar a la ruleta rusa. Finalmente, terminó apretando el gatillo y del cargador salió un disparo que alcanzó al menor causándole una grave lesión medular.

Según la Fiscalía, el agresor intentó evitar la acción de la Justicia asegurando a la Policía que unos extranjeros se habían presentado en la casa y habían abierto fuego contra su hermano. Pero los investigadores registraron el domicilio y localizaron varias pistolas escondidas. Una de ellas se hallaba dentro del microondas, tenía capacidad para cinco cartuchos y en uno de sus tambores conservaba una vaina percutida. Finalmente, se pudo demostrar que fue este revólver el que se utilizó para disparar al adolescente.

En su afán por ocultar lo que había sucedido, José Manuel G. M., al que defiende la letrada Carmen Sánchez Herrero, llegó a mover a la víctima, sacándola del salón al descansillo. Desplazamiento que pudo resultar fatal, ya que habría contribuido a agravar la lesión medular que había sufrido el chaval. Añade la Fiscalía que, por sus características y localización, estas heridas pusieron en riesgo la vida de la víctima, razón que le lleva a acusar por tentativa de homicidio.

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