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Zaragoza

La falta de lluvia eleva este mes la polución en la atmósfera aunque sin alcanzar niveles de riesgo

El nivel de partículas en suspensión se dispara de forma puntual por los vientos del norte de África. Movilidad no se plantea restringir el tráfico por el NO2 como sí han tenido que hacer Madrid y Oviedo.

Los técnicos municipales reciben e interpretan los datos en la sede de la calle de Albareda.
Los técnicos municipales reciben e interpretan los datos en la sede de la calle de Albareda.
A. Navarro

Ni mascarillas para ‘runners’ ni restricciones de circulación. Zaragoza puede presumir de tener una buena calidad de aire, a pesar de que la persistente estabilidad atmosférica está haciendo que se disparen algunos de los parámetros con los que se miden la contaminación. En los últimos días se han incrementado significativamente los niveles de partículas en suspensión (las llamadas PM10), que podrían resultar nocivas para la salud "ante una exposición crónica".

"El problema es que llevamos varios días sin lluvia y sin viento. Se ha instalado lo que llamamos un ‘episodio africano’, es decir, que llega polvo del norte de África, del desierto, con mucha materia particulada", explica los técnicos de Medio Ambiente. Esta situación, que "es un imponderable", ha hecho que se desequilibre la estadística y se contabilicen los registros más altos en dos años. No obstante, los niveles de PM aún son aún inferiores al valor límite establecido por la Unión Europea y "razonables" para la Organización Mundial de la Salud, mucho más restrictiva que la directriz europea.

La legislación prohíbe (o más bien exige medidas correctoras) que la media de los registros de una ciudad supere más de 35 días cada año la concentración de partículas PM10 de 50 microgramos por metros cúbico. Aunque en Zaragoza algunos días puntualmente los ha sobrepasado, actualmente el valor medio diario vuelve a situarse en torno a los 25. El año pasado, por ejemplo, en la estación de medición de Las Fuentes se superó la citada concentración en 19 de los 365 días.

"Ahora vendría bien que se levantara algo de cierzo, que permite ventilar gases y mantiene en bajos niveles el resto de contaminantes aunque también dispersa las partículas. O algo de lluvia sería también bienvenida porque limpia la atmósfera después de caer porque, entre tanto, arrastra el suelo", explican los técnicos Nieves López y Mariano Aladrén, desde el centro de medición situado en la calle de Albareda.Grandes mejoras desde 2009

La situación en Zaragoza "no es equiparable a las de Madrid y Oviedo" –explican–, donde han tenido que imponer reducciones de velocidad a los coches y vetar su tránsito por el centro dada la contaminación atmosférica. Además, en la capital el problema no es tanto el PM10 como el dióxido de nitrógeno (NO2), que allí está ‘desatado’ y en Zaragoza se mantiene por debajo de los límites que marca la UE.

"Las mediciones no son una foto fija, sino que influyen en ella una constelación de cosas, con infinitas variables en las que entra también la orografía propia de cada ciudad", dice Aladrén, que recuerda que el entorno de Zaragoza es estepa, con muchos yesos, y apenas tiene masa forestal. La ciudad, además, al encontrarse en un valle entre tres ríos, es asidua a las nieblas y "muchas veces la especie de boina que se ve desde La Cartuja, por ejemplo, no es contaminación sino calima o fumosidad de la tierra", cuentan en Medio Ambiente.

Hace 30 años sí se percibía sobre Zaragoza una nube de contaminación –consecuencia de la polución de la industria–, pero esta se fue disipando conforme las fábricas salieron del corazón de la ciudad y mejoraron sus filtros. "Se notó muchísimo también cuando dejaron de entrar camiones por Miguel Servet y, sobre todo, cuando se cerraron los dos cinturones que circundan Zaragoza", cuentan los expertos. Aunque prometidos desde 1996, no fue hasta 2009 cuando se pusieron en funcionamiento la Z-30 y la Z-40, lo que hizo que los niveles de contaminación bajaran de forma drástica.

Los peores registros son los de la etapa previa a la Expo de 2008, donde las muchas obras simultáneas (incluso con voladuras) levantaban mucho polvo en la atmósfera y, además, tampoco se habían concentrado ni llevado a las afueras las distintas estaciones de buses que había desperdigadas por el paseo de María Agustín y San Juan de la Cruz, por ejemplo.

¿Qué otras decisiones que han favorecido que mejore la calidad del aire? La prohibición de venta de gasolina con plomo fue determinante y la apuesta municipal por sacar coches del centro –la implantación del tranvía– también fue más decisiva, por ejemplo, que el veto a las calefacciones de gas.

Recuerdan fuentes municipales que las partículas de suspensión en el aire más dañinas para los pulmones son las de menos de 2,5 micras (y en esas Zaragoza no sale mal parada) y que los niveles de dióxido de azufre (SO2), el dióxido de nitrógeno (NO2) o del ozono (O3) cumplen todos los preceptos comunitarios. Así, aunque el Ayuntamiento está satisfecho con los datos, asegura que la de la contaminación es "una batalla permanente, en la que siempre hay que estar vigilantes".

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