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Zaragoza

Zaragoza controla la población de cotorras grises argentinas

Se ha tenido que intervenir este año en nidos de cigüeña común ubicados en la zona de La Cartuja Baja.

Nido en el paseo de la Constitución.
Nido en el paseo de la Constitución.
P. Z.

Zaragoza cuenta con unos 1.442 ejemplares de cotorra gris argentina, una especie exótica invasora que se ha extendido por todos los parques de la ciudad y la periferia y cuya población controla el ayuntamiento ante su fácil reproducción.

El número de parejas reproductoras para este año se ha estimado en unas 400, con una capacidad de puesta de siete huevos de media, lo que supondría más de 2.500 nuevos ejemplares, por lo que se han eliminado 286 nidos de los 438 que había en enero (en 284 árboles y una escultura) y se han malogrado 1.585 huevos.

La gestión de esta especie se despliega por la totalidad del término municipal de Zaragoza, de forma que se asesora a aquellas urbanizaciones o espacios privados que pudieran verse afectados.

Por primera vez, se ha tenido que intervenir este año en nidos de cigüeña común ubicados en la zona de La Cartuja Baja que habían sido "ocupados" por las cotorras, que han llegado a urbanizaciones y fincas que rodean la ciudad.

Estos datos han sido dados a conocer en la presentación por la concejala de Medio Ambiente, Teresa Artigas, de los resultados de los programas de seguimiento y gestión de la fauna urbana para cuyo control se utilizan cajas artificiales (nidos) y cámaras de vídeo.

El seguimiento ha revelado que la capital aragonesa cuenta con una gran biodiversidad que permite observar en el centro de la ciudad desde halcones y cernícalos a gaviotas, cotorras, vencejos, murciélagos o estorninos, que llegan a formar grandes bandas.

Y también que hay especies menos benefactoras que otras, como es el caso de las cotorras y los estorninos, sobre los que los técnicos de la agencia municipal de medio ambiente actúan para controlar su presencia y trasladarlos a zonas donde no molesten a los ciudadanos.

Pero hay otras especies a las que se quieren proteger, como es el caso de los murciélagos, que se considera muy beneficiosa porque se alimenta exclusivamente de insectos, o del vencejo pálido, un ave que ha sido anillada para conocer su largo viaje migratorio.

Del vencejo se han realizado numerosas filmaciones que han permitido descubrir, según ha destacado el ayuntamiento, que el fracaso reproductor puede ser provocado por otro ejemplar de la misma especie, que podría ser incluso la pareja de la hembra.

Los técnicos también han conseguido marcar este año a la primera colonia de cría de gaviotas patiamarillas de la ciudad, que se ha instalado en edificios de la Expo del 2008, junto al Ebro, si bien su hábitat natural es el mar, aunque también son avistadas en las grandes lagunas o embalses.

En invierno remontan los ríos y llegan a las ciudades, por lo que los pollos anillados en Zaragoza han sido observados en Oporto, A Coruña e incluso Tudela, según el seguimiento que han hecho los técnicos aragoneses.

Otra ave que ha tenido un especial control en colaboración con la Asociación para la Conservación de los Falcónidos y el Grupo Aragón de Anillamiento Científico de Aves (GAA) ha sido el halcón peregrino, de la que se han marcado 19 pollos, uno de los cuales ha sido avistado en Arguedas (Navarra).

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