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Zaragoza

Los detallistas del Mercado Central prorrogarán sus licencias hasta que empiece la gran reforma

Los permisos caducan en septiembre de 2016, y las obras no comenzarán como pronto hasta 2017. El mercado de San Vicente de Paúl y el de San Lorenzo podrían acoger un hipotético traslado.

Un cliente observa el género en una pescadería del Mercado Central esta misma semana.
Un cliente observa el género en una pescadería del Mercado Central esta misma semana.
Aránzazu Navarro

El proyecto de la gran reforma del Mercado Central avanza "lento pero seguro". Sin embargo, estos progresos que observan todas las partes implicadas no servirán para que coincidan el año que viene los trabajos de modernización de este histórico equipamiento con la caducidad de las licencias de los puestos, como se pretendía. Los permisos de los detallistas expiran en septiembre de 2016, mientras que las máquinas no aparecerán por la avenida de César Augusto hasta 2017... o más allá. Ahora se busca la fórmula para prorrogar los permisos hasta que llegue la reforma. Las fuentes consultadas dan por hecho que se conseguirá, ya que de lo contrario habría que sacar a concurso licencias para apenas unos meses o, peor aún, dejar vacíos los puestos.

Durante los últimos meses parece haberse recuperado la buena sintonía que no siempre existió entre los detallistas, Mercazaragoza (que liderará la redacción del proyecto) y el Ayuntamiento (propietario del inmueble). Poco a poco, se avanza en el nuevo plan con la idea base de que el Mercado Central se convierta en un espacio del siglo XXI sin renunciar a su esencia. Se tenderá a un mercado de cercanía con menos puestos y más grandes, pasillos más espaciosos, algo de restauración, más y mejores servicios... Todo ello además de unos cerramientos adecuados, climatización, supresión de barreras arquitectónicas, etc. Las cifras que se han barajado hasta ahora hablan de un coste de entre 10 y 20 millones de euros.

Lareducción de puestos será importante y, aunque está por definir, los planes iniciales hablaban de que los casi 190 espacios de venta podrían reducirse a la mitad, aproximadamente. José Carlos Gran, presidente de la asociación de detallistas del Mercado Central, afirma que "no tiene sentido que haya puestos con tres metros de mostrador". Gran dice que la reforma tiene que permitir "tener mercado para 30 o 40 años". Hay que tener en cuenta que la última remodelación importante en el insigne edificio de Félix Navarro –estrenado en 1903– se remonta a 1986.

Pese a la modernización que se busca, el presidente de los detallistas descarta un cambio radical de concepto, para convertir el Mercado Central en un espacio gourmet, tipo el mercado de San Miguel de Madrid o la Boquería de Barcelona. "Hay que tener en cuenta lo que es Zaragoza. No tenemos ni el flujo de población de Madrid, Barcelona o Valencia ni su afluencia turística", apunta José Carlos Gran, quien concluye que "el formato del mercado debe mantenerse".Un posible traslado

Todas las partes implicadas van a seguir trabajando desde comienzos del año que viene para cerrar el proyecto e iniciar lo antes posible su ejecución. Según fuentes consultadas, incluso se ha empezado a pensar en un hipotético traslado de los detallistas. Será el proyecto final el que determine la duración de las obras y si sería necesario cerrar el Mercado Central total o parcialmente.

De momento, ya se ha comenzado a pensar en ocupar de forma temporal el mercado de San Lorenzo –que está cerrado–, así como los espacios vacíos del mercado de San Vicente de Paúl, que tiene libres la mitad de sus puestos y las plantas superior e inferior. Los detallistas buscarán un proyecto en el que el cierre sea lo más corto posible. "No se puede dejar a la gente año y medio sin venir aquí, porque luego cuando reabramos no volverán, se habrán buscado la vida".

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