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Un recorrido por los 15 disparos del sábado por la tarde

Se produjeron un total de 15 disparos, de los cuales, ocho impactaron en las piernas del estadounidense.

El impacto en una zapatería
El impacto en una zapatería
Sandra Lario

Una persecución policial aterrorizó este sábado a los vecinos y viandantes del centro de Zaragoza. Los hechos comenzaron hacia las 18.30, cuando un joven estadounidense de 21 años comenzó a amenazar a los viandantes con un cuchillo en la plaza España, en concreto, en la puerta del banco del mismo nombre. Según señalan desde la Delegación de Gobierno, el arma blanca tenía una longitud de seis centímetros.

En el momento en el que apareció la Policía Local, el joven salió corriendo en dirección a la calle Alfonso y "se fue abriendo paso entre la gente con la navaja".

"Vi aparecer a un chico, con una navaja, y un grupo de policías", explica Juan. El joven continuó calle arriba, uno de los policías se le acercó, "y este le dio un navajazo a la altura del cuello".

Según puntualizan fuentes policiales, al caer al suelo trató de agredir de nuevo al policía con la intención de matarlo y fue en ese momento cuando ambos cuerpos policiales (había tanto del Cuerpo Nacional de Policía como de la Policía Local) dispararon a las piernas del agresor para reducirlo. "Los vi desaparecer hacia la plaza de San Felipe y entonces empezaron los disparos", sostiene Juan. 

El suceso también sorprendió a los invitados de una boda en la iglesia de San Felipe. "Cuando comenzaron a salir los primeros asistentes, vieron a varios policías y volvieron rápidamente al interior de la iglesia, y cerraron las puertas para evitar riesgos", recuerda Ana.

“Nos asustamos bastante ya que no estamos acostumbrados a que ocurran estas cosas en Zaragoza", recalca esta mujer. Asimismo, señala que al principio pensaron que los tiros eran petardos debido a que se abrían las puertas para que salieran los novios. "Una vez que se calmó la situación, salimos de la iglesia y varios invitados recogieron los casquillos que habían caído al suelo", apunta.

El estadounidense también llegó a la calle de Candalija. "Los agentes policiales le instaban insistentemente a entregar el arma que llevaba en la mano", puntualiza Pedro, un vecino de la zona.

Según detalla, el chico permanecía en silencio. "Los agentes le tiraron un cascote de obra y una maceta de una tienda", relata. Sin embargo, no lograron ninguna reacción por parte del joven. Ante esta situación, según señala Pedro, la policía comenzó a disparar.

Allí, en la calle de Candalija, dos tiros impactaron contra el escaparate de una zapatería, uno en la reja de seguridad de una farmacia, un cuarto en una pared y un quinto en un portal, este último llegó a entrar al rellano. Al menos, esto es lo que se puede comprobar en un primer vistazo a la calle.

Pedro cree que ninguno de los disparos que se produjeron en ese momento impactó sobre el cuerpo del chico, "ya que salió corriendo por el callejón del Violín hacia la calle Contamina".  “Una vez terminó todo, los viandantes empezaron a recoger casquillos, e incluso, un hombre cogió hasta cuatro de la calle de Candalija", refiere. La Policía Nacional ha alertado de lo imprudente de este tipo de conductas, que pueden entorpecer una investigación y considerarse obstrucción a la Justicia.

La persecución continuó por el callejón del Violín, donde se produjeron otros disparos. En esta zona, según señalan varios testigos, había unos niños de unos 12 años jugando. "Les debió pillar por sorpresa y cuando vieron que había un tiroteo echaron a correr", sostiene Paula, dependienta de una tienda cercana. Según señala, a los que primero vio fue a los niños y después al joven al que los policías iban disparando. "Fue todo muy rápido y los clientes se refugiaron en la parte interior de la tienda", subraya.

En esa calle también se produjeron disparos y uno de ellos impactó enfrente del escaparate del local en el que trabaja. "Fue horrible, si la bala llega a rebotar, podría haber entrado en la tienda. De hecho, estaba atendiendo en la caja y me agaché del susto", relata.

Durante el pequeño trayecto entre el callejón del Violín y la calle Matías Carrica, algún disparo impactó en las piernas del joven, puesto que se pueden encontrar pequeños restos de sangre por las paredes. "Justo en esta pared -señalando la parte izquierda de la entrada a Carrica- se puede puede ver la marca de una mano y en la entrada al establecimiento también había sangre y la limpié al día siguiente", especifica Paula.

Los tiros continuaron y llegaron a romper la luna del coche de una familia holandesa que intentaba dar marcha atrás en la calle Contamina. "Salimos a la calle pensando que los estruendos que escuchábamos eran petardos y, de repente, vimos aparecer a dos chavales -los mismos que la anterior testigo- y la luna de un coche se rompió", explica María, trabajadora de la zona. En el vehículo iba una familia holandesa, compuesta por un matrimonio y sus dos hijos de alrededor 15 años. Por suerte, ninguno de ellos sufrió ningún daño por el impacto de la bala ni por los cristales rotos.

“En ese momento, vimos que una navaja caía al suelo y nos metimos rápidamente al local", puntualiza María. Desde allí, pudo escuchar a la policía repetir en varias ocasiones: "Lo tenemos, lo tenemos". Posteriormente, aparecieron más policías y llegó la ambulancia a recoger al herido.

Durante el tiroteo, una bala entró por la puerta del establecimiento en el que trabaja María. "Cuando vimos el casquillo, nos asustamos y se lo sacamos a la Policía, que nos dijo que lo dejáramos en el suelo para marcar la zona en la que aproximadamente había caído", sostiene.

Según ha podido saber este periódico se produjeron un total de 15 disparos entre ambos cuerpos policiales implicados en la detención del agresor (Policía Nacional y Policía Local), y ocho de ellos impactaron en las piernas del joven norteamericano. La vida de este chico, sin embargo, no corre peligro, pues evoluciona "favorablemente" en la Unidad de Traumatología del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, donde fue trasladado este lunes por la mañana, según han informado fuentes hospitalarias.

La Policía Nacional no ha confirmado algunos de estos datos, puesto que ya no realiza declaraciones al respecto al estar el caso en medio de una investigación. Los nombres de los testigos son ficticios. 

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