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Zaragoza

Un colegio de Zaragoza detecta que más de 30 niños de su centro sufren malnutrición

Los profesores se organizan para comprarles almuerzo, con ayuda de la junta de distrito.

Un colegio de Zaragoza
Un colegio de Zaragoza detecta que más de 30 niños de su centro sufren malnutrición

Los profesores de un colegio de Zaragoza han detectado que más de 30 alumnos de su centro pasan hambre (en algunos casos, van sin desayunar ni almorzar) y se han organizado para comprarles almuerzo. El año pasado vivieron una situación similar y organizaron un rastro para recaudar fondos. Este curso, ante la situación de "necesidad urgente" han pedido ayuda a la junta de distrito.

"Vemos que hay niños que no traen almuerzo, que piden a otros, que repiten fruta los días que toca reparto del programa de la DGA. La mayoría de estos niños están becados en el comedor, y vemos que repiten de todo y siempre tienen hambre. La situación no es nueva, hace tiempo que hemos detectados problemas de falta de alimentación", cuenta un profesor de este colegio.

El curso pasado, la asociación de padres y los profesores organizaron un mercadillo para obtener dinero. Con estos fondos compraron alimentos para el almuerzo: zumos, leche, magdalenas, embutido, pan... Profesores voluntarios se encargaban de preparar estos almuerzos para los chicos.

"Este curso, después de Navidad, el equipo directivo nos dijo que hacía falta ayuda urgente para algunos alumnos del centro. Nos planteamos poner dinero los profesores, pero después hablamos con la junta de distrito, que se ofreció a ayudar", señala.

Desde la junta de distrito confirman que ya han dispuesto una partida de 600 euros para comprar almuerzo (fruta fundamentalmente) para los alumnos de este colegio. El colegio está organizando la compra en tiendas del barrio y el reparto comenzará en breve.

Además, la junta de distrito ha recibido una petición similar de otro colegio del barrio. "No es un problema de dinero, sino de voluntad. Estamos muy satisfechos de poder ayudar", afirma el presidente de la junta de distrito."Claramente influye en su rendimiento escolar"

"Esta situación influye claramente en su rendimiento escolar. Los niños que comen mal están más cansados, no pueden atender en clase ni aprender al mismo ritmo que otros compañeros. Creemos que para muchos niños la comida del comedor del colegio es la única comida fuerte del día. Nos preguntamos qué comen en vacaciones, cuando el colegio está cerrado", apunta este profesor.

La Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Aragón (FAPAR) ha pedido la apertura de comedores escolares en vacaciones, como se hizo en algunos centros públicos el pasado verano en Aragón. Aunque la gestión del plan fue muy criticada y no llegó a tantos niños como se esperaba.

Hay familias de este colegio que reciben ayudas de los servicios sociales municipales y distintas entidades del barrio. "Cuando les preguntamos a los chicos qué comen en casa, nos cuentan que siempre lo mismo: arroz y lentejas", señala este docente.

Este problema de malnutrición infantil no es exclusivo de un barrio. El curso pasado y el anterior se detectaron varios casos similares en colegios del Casco Histórico, El Rabal, San José y el Actur. Las juntas de distrito han colaborado en más ocasiones. Y la DGA puso en marcha el año pasado un protocolo de coordinación conjunto entre Educación y Servicios Sociales.

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