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Un matrimonio octogenario acaba en urgencias por el ruido del bar de debajo de su casa

El establecimiento multiplicaba por diez el ruido permitido por la ordenanza municipal.

Antonia y Santiago en su casa
Un matrimonio octogenario acaba en urgencias por el ruido del bar de debajo de su casa
Mariana

Antonia y Santiago viven desde hace dos años temiendo la llegada de los sábados por la noche. Cada fin de semana, el bar que se sitúa debajo de su casa en Alagón, La Zona, abre sus puertas y sube el número de decibelios de sus equipos de música. “Todas las semanas es lo mismo”, lamenta Antonia. Esta mujer de 78 años lleva más de dos sin poder dormir por los elevados ruidos que produce el bar. “Toda la noche se oye el 'pum pum' de la música además de la gente que está fuera fumando y gritando”, destaca.

Este sábado han llegado a su límite. “Había mucho ruido y decidimos llamar a la Guardia Civil para que midieran los decibelios que había”, subraya Antonia. Las mediciones realizadas por la Policía Local corroboraron su tesis: picos de hasta 40,10 decibelios a las 4.37 de la mañana. “Según el acta de denuncia de la Policía, la ordenanza municipal establece que de 22.00 a 08.00 no se pueden superar los 30 decibelios”, puntualiza José María Becerril, alcalde de Alagón.

“Todos los fines de semana tenemos que encerrarnos como ratas en casa, con todas las puertas y ventanas cerradas, incluso, en verano”, explica alterada Antonia, que este fin de semana acabó junto a su marido en las urgencias del Hospital Clínico Lozano Blesa con un ataque de ansiedad. “Fue una pena, tuve que irme con mi camisón y mi batica a las 4 de la madrugada al hospital”, subraya Antonia.

Durante los últimos años han presentado quejas tanto al Ayuntamiento como al Justicia de Aragón, pero nada ha cambiado. “El asesor del Justicia de la zona es muy atento y se preocupa mucho por nuestra situación, sin embargo, desde el consistorio no nos han prestado ninguna ayuda”, destaca Antonia. Por su parte, Becerril explica que aunque tenían constancia de los problemas que estaban viviendo, no había pruebas que lo demostraran. “Ahora con la denuncia de la Policía Local y la medición ya se pondrán las sanciones correspondientes”, sostiene Becerril.

Y es que según se expone en el parte de la Policía Local, el bar tiene todos los papeles en regla porque al disponer de la categoría de café cantante puede estar abierto hasta las 6.00 de la mañana. El problema radica en los elevados decibelios que se registran cada sábado. “El viernes es bastante tranquilo porque no va casi gente y el resto de semana no abre”, destaca Antonia.

Ahora Antonia se encuentra medicada por los problemas de insomnio que lleva arrastrando durante este tiempo y espera que “por fin pueda vivir tranquilamente en mi casa, sin tener que estar en vela durante toda la noche de cada sábado”.

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