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Zaragoza

Una zaragozana encuentra a través de Facebook a un chico al que acogió en el año 1982

Publicó un mensaje con su foto el viernes y más de 50.000 personas lo compartieron. Hacía más de 30 años que no sabían nada el uno del otro.

Yeny Zaera en una imagen de los años 80, junto al niño al que ha acogió
Una zaragozana encuentra a través de Facebook a un chico al que acogió en el año 1982
Yeny Zaera

“Os voy a contar una historia. Fijaos bien en esta cara por si alguien pudiera saber algo de él, a fin de cuentas para eso están las redes sociales”. Yeny Zaera, zaragozana de 57 años de edad, no sabe muy bien por qué el viernes 20 de febrero decidió contar en Facebook una increíble historia que guarda desde hace más de 30 años. La historia de un niño que llegó a su vida por casualidad, estuvo con ella durante cuatro años y cuyo final llegó marcado por la Administración y sus a veces incomprensibles decisiones.

“Vi sus fotografías en un álbum que tengo y pensé en contar lo que nos había pasado. Supongo que fue casualidad”, señala por teléfono, algo nerviosa y muy abrumada por la respuesta de la gente en las redes sociales: más de 50.000 personas (que en su gran mayoría no conoce de nada) que le han ayudado a dar, más de 30 años después, con el niño que en la década de los 80 acogió durante cuatro años.

Corría el año 1982 en Zaragoza. Yeny tenía entonces 23 años y dedicaba parte de su tiempo a colaborar en algunas guarderías asociadas al tribunal tutelar de menores de Zaragoza. Acudía a pasear a los menores, pasaba el rato con ellos, les llevaba juguetes y ropa... Un día, de forma inesperada, su rutina cambió y ocurrió algo que recordaría durante toda la vida. Cuando llegó a una guardería para llevar unos juguetes un niño de dos años se le agarró a la falda y ya no se soltó.

“Le había encontrado en un piso de la calle de Boggiero atado a una silla. Llevaba tres días allí, solo. Los vecinos habían llamado a la Policía alarmados porque no dejaba de llorar”, cuenta Yeny.

El vínculo que nació de forma espontánea entre el niño y Yeny se alargaría durante cuatro años. En ese periodo solo se separaron cuando fue estrictamente necesario (por visitas rutinarias de inspectores y algunas de la familia biológica) y hasta que un día del año 1986 la Administración decidió que esa relación no podía durar más porque ella no podía adoptar al ser soltera y sus padres ya eran demasiado mayores. “Me lo arrebataron. Yo lloraba y él se daba cabezazos contra la puerta gritando mi nombre”, cuenta Yeny, que apunta que el niño no fue dado en adopción sino ingresado en un colegio de monjas en Alfaro.

“No me lo dejaron porque yo era 'como la miel' y no podían permitir que se acostumbrase a algo que nunca tendría”, dice Yeny recordando las palabras que tuvo que escuchar cuando se llevaron al niño. Ella intentó localizarle. Incluso se desplazó hasta la localidad riojana y estuvo una semana acudiendo a las puertas del colegio para conseguir verle. También contrató los servicios de un detective para dar con su paradero.

“Fue imposible. Nunca jamás he vuelto a saber nada de él”. Esta frase forma parte del mensaje que la zaragozana escribió en Facebook el pasado viernes 20 de febrero. La viralidad de la red social hizo que durante el fin de semana miles de personas de toda España (e incluso varias decenas de Latinoamérica) compartieran la publicación, que iba acompañada de unas imágenes del pequeño, y ese "nunca jamás" quedara desterrado al pasado.

“No le olvidé nunca”

Yeny puso la ilusión por encontrar al muchacho y el muro a muro de Facebook hizo el resto. Este lunes una hermana biológica del chico, que hoy tiene 35 años, contactó con Yeny y les puso en contacto por primera vez en tres décadas. Después de tanto tiempo, los nervios y las ganas de saber qué había sido de su vida durante estos años se mezclaban en la voz de la zaragozana haciéndola especial.

A pesar de lo marcada que quedó por la historia del pequeño, Yeny hizo su vida. “He tenido tres hijos, a los que siempre les he hablado del niño y les he contado lo afortunados que eran de tenerlo todo”, relata. Es incapaz de pensar cuántas veces soñó con abrazar al chico de nuevo y, ni en sus mejores sueños, hubiera imaginado que una publicación en la red social en la que tanto le gusta escribir le ayudaría a cumplir su sueño tan rápidamente más de 30 años después.

“Comparto desde Sevilla”. "Yo desde Málaga". "¡Todo el ánimo del mundo desde Barcelona!". Mensajes como este se leen por centenares en la página de Yeny. Ibiza, La Coruña, Salamanca, Cádiz... El llamamiento de la zaragozana ha corrido como la pólvora y le faltan las palabras para agradecer la ayuda que le han brindado

“Fue tan grande el amor que sentí por él que nunca le olvidé. Lloré mucho por él y durante muchísimos años se ha llevado un beso de buenas noches virtual”, afirma emocionada.

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