Despliega el menú
Zaragoza

Cuarenta años de lucha vecinal en el Casco Histórico

La defensa del Mercado Central en el 75 fue el acicate para la creación, hace cuatro décadas, de la Asociación de Vecinos Lanuza-Casco Viejo, efeméride que se recordará con diversos actos

Asociación de vecinos Lanuza-Casco Viejo
Cuarenta años de lucha vecinal en el Casco Histórico
L. Uranga

Fue el germen del movimiento vecinal en Zaragoza, y sus inicios están ligados a la defensa del patrimonio y los derechos sociales de los ciudadanos del Casco Histórico. "Zaragoza tiene un pasado urbanístico que no puede morir", decían ya en sus proclamas y publicaciones de los años 70.

La Asociación de Vecinos Lanuza-Casco Viejo celebra este 2015 los 40 años de su nacimiento, en el 75, primero como Comisión Gestora. "Tardaron en legalizarnos, fue un proceso largo, eran los tiempos del Franquismo", recuerda Teresa Iriarte, una de las pioneras de este movimiento vecinal en un momento en el que "las asociaciones eran los únicos espacios de participación, porque los partidos no estaban legalizados", recuerda.

Ya en el 75 propugnaban la utilización del antiguo mercado de pescados para usos sociales, como una guardería o un centro de mayores, pero el gran acicate en su lucha como grupo y su salida a la palestra pública fue la defensa del edificio del Mercado Central. "La Avenida de César Augusto desde el Coso Alto hasta el puente se fue haciendo por tramos. Ya habían tirado la manzana de Escuelas Pías y luego el proyecto era tirar el Mercado Central", recuerda Javier Rodríguez, otro histórico del movimiento ciudadano en la zona. Pero además del valor patrimonial del edificio modernista obra de Félix Navarro, el mercado era un "regulador de precios, pues hacía que los productos de la zona no subiesen".

Los movimientos contra la especulación y por la mejora social jalonan las cuatro décadas de la agrupación. Los históricos recuerdan los años 80 muy duros para el Casco, donde mermó por miles la población. La especulación puso el ojo en los inmuebles más antiguos, "declaraban los edificios en ruina económica para forzar la marcha de los inquilinos y hubo desalojos, pero desde la asociación se puso en marcha un servicio junto con abogados y arquitectos y se echaron atrás muchas de estas declaraciones", rememora Rodríguez.

Y con el urbanismo y el patrimonio, la vivienda social fue otro de los puntales de sus batallas. "Aquellos fueron años de bastante lucha", recuerda Iriarte, por viviendas sociales, "porque había personas que vivían en infraviviendas", por pisos tutelados para mayores, y también por la mejora y dignificación del centro de salud del barrio, que estaba en locales adaptados, primero en la Plaza Santo Domingo y después en la calle Santa Lucía, hasta que se llegó a contar con un edificio propio en la calle de San Blas.

En abril de 1997, después de un proceso de debates y jornadas de reflexión entre agentes del barrio, se produjo otro gran avance, con la aprobación de la hoja de ruta para el distrito, el PICH (Plan Integral del Casco Histórico).

Proyecto Duchas y Lavadoras

Otros hitos fueron encaminados a la infancia y a la integración social, como el centro infantil Gusantina, o el exitoso proyecto Duchas y Lavadoras, puesto en marcha en colaboración con la iglesia del Portillo y las Hijas de la Caridad, hace 20 años, primero con sede en la calle Agustina de Aragón, y luego en la Calle San Blas. En pleno siglo XXI sigue teniendo vigencia un servicio que se concibió para atender a las familias más humildes: "Entonces había muchas casas sin ducha o en las que no se podía poner lavadora, y decidimos ofrecer estos servicios por un módico precio", recuerda Iriarte. A día de hoy, se siguen dando miles de servicios al año: "La población ha cambiado, y ahora vienen muchos ciudadanos de todos los barrios, muchas personas indigentes y de la calle, y también hay gente que no puede pagar la luz por la situación de crisis que estamos viviendo".

La vista atrás del camino recorrido deja un sabor agridulce, pero prima la satisfacción de los logros por los avances de la sociedad. "Tengo 66 años y cuatro hijos. Realmente me impliqué y lo he vivido con el convencimiento de que mis vecinos tuvieran unas condiciones de vida digna", comenta Iriarte.

La Asociación de Vecinos Lanuza-Casco Viejo comenzó con un vermú vecinal un año de celebración: "Estamos preparando el programa de actividades para recordar estos 40 años de lucha y tendrá una presencia especial en las fiestas del Gancho", comenta Alberto Elostres, actual presidente de la asociación. Actos que servirán de aldabonazo para "seguir trabajando y reivindicar el patrimonio, la pluralidad, la diversidad y la educación y la salud de calidad y para todos".

Entre los primeros actos de la entidad vecinal este año se encuentra 'La Charka', una curiosa exposición que puede verse en los bajos de la sede de la entidad vecinal, en la calle San Pablo, de originales obras hechas a partir de residuos recogidos en el barrio.

Etiquetas