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Zaragoza
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Más de 1.500 niños 'atravesaron' el Tragachicos este San Valero

Los zaragozanos pudieron disfrutar por la mañana de las actividades programadas sin la presencia del cierzo, que se levantó ya por la tarde en Zaragoza.

Más de 1.500 niños 'atravesaron' el Tragachicos este San Valero
Más de 1.500 niños 'atravesaron' el Tragachicos este San Valero
Laura Uranga

En un San Valero que por la mañana no fue nada ventolero, los zaragozanos se lanzaron a las calles de la ciudad para celebrar una festividad con varios actos programados respaldados por el buen tiempo. A última hora de la tarde el cierzo hizo acto de presencia y empeoró la jornada en lo que a las condiciones meteorológicas se refiere. 

Pasadas las 11.00, la tradicional comparsa de gigantes y cabezudos desfilaba por las calles de Don Jaime, Méndez Núñez y Alfonso, hasta culminar el recorrido en la plaza del Pilar. Personas de todas las edades acompañaban a los protagonistas al ritmo de la música local. A su conclusión, los más pequeños, aprovechando la proximidad del 'Tragachicos', pedían a sus progenitores disfrutar por un rato de la popular atracción. Unos 1.600 niños disfrutaron deslizándose por el baturro.

Al otro lado de la emblemática plaza, había largas colas para acceder a las visitas guiadas al Ayuntamiento, que como viene siendo habitual, abre sus puertas a todo aquel que quiera visitarlo en dos tramos horarios (de 12.00 a 14.00 y de 15.00 a 17.00). 

Los más curiosos pudieron conocer en primera persona el despacho del Alcalde, el salón de plenos y detalles de un edificio que alberga, entre otras muchas cosas, la bandera más antigua de la ciudad, un piano de cola que perteneció a Pilar Bayona o los artesonados originales del Palacio de los Osera.

En su último San Valero al frente de la ciudad, Juan Alberto Belloch llegaba al Consistorio en torno a las 12.00 acompañado de su Corporación y de la música solemne. A diferencia de otros años, el alcalde no acompañó ninguna de las visitas guiadas, pero sí compartió algunas bromas con los zaragozanos sobre el acontecer de su vida laboral en el interior del recinto.

En una mañana que concentró el grueso de actividades lúdicas, Belloch participó también en la procesión del patrón, no sin antes degustar el delicioso roscón que por estas fechas se puede encontrar en las panaderías y reposterías y que tanto gusta a los zaragozanos.

Aperitivo que no impidió que llegado el mediodía las familias y amigos se reuniesen en torno al clásico vermut de San Valero, preámbulo de comidas grupales para algunos y de siesta para otros. 

Por la tarde, siguió la actividad en los centros cívicos como el de Mozarrifar o La Cartuja y turno para la cultura, con entradas gratuitas a los museos municipales.

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