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Zaragoza

San Pablo, un barrio de duques, artesanos y cabaret

Uno de los barrios más antiguos de Zaragoza cuya seña de identidad es la multiculturalidad.

Vistas del barrio de San Pablo. Foto: Oliver Duch
Vistas del barrio de San Pablo.
Oliver Duch

El barrio de San Pablo es uno de los que conforman en la actualidad el distrito Casco Histórico. Una zona que ha visto cómo en los últimos años se ha ido invirtiendo en la mejora de equipamientos sociales, así como en la renovación urbana.

En el siglo XII San Pablo era una zona de huertas fuera de la delimitación oficial de la ciudad. Alfonso I reconquistó Zaragoza y aquellos que habían luchado junto a él construyeron una ermita en honor a San Blas. Un lugar casi sin habitar en el que predominaban las pequeñas torres de los labradores junto a sus cultivos.

El popular nombre de El Gancho, con el que también se conoce al barrio, viene dado por una especie de hoz con la que los feligreses cortaban las ramas de los árboles y la maleza que se encontraban de camino a la ermita. De hecho, el rey Juan II de Aragón concedió a la parroquia de San Pablo en el siglo XV el privilegio de encabezar las procesiones de Semana Santa con ese 'gancho', ya convertido en símbolo del barrio, y cuya tradición se mantiene a día de hoy.

Con los años, aquella zona de extramuros se integró en la ciudad conformando un barrio con multitud de artesanos y pequeños comercios.

En el siglo XVII comenzaron a construirse algunos de los palacios de las familias más importantes de la época, como el de los Duques de Villahermosa, que se utilizó como cárcel pública a partir de 1842, y cárcel de mujeres a principios del siglo XX. En la actualidad, de aquel palacio de tipología de castillo ciudadano solo queda en pie la fachada, y en las instalaciones que se edificaron a mediados del siglo pasado se levanta el colegio Santo Domingo.

También en la calle Predicadores se encuentra una de las últimas bodegas que quedan en la ciudad, y que fue refugio de muchos ciudadanos durante los combates de Los Sitios de Zaragoza. La bóveda del Albergue acoge en la actualidad monólogos, funciones de teatro y conciertos de diferentes estilos musicales.

San Pablo ha sido y sigue siendo lugar para el deleite artístico de los zaragozanos. El Oasis Club Teatro abrió, bajo el nombre de Royal Concert, en 1917 siendo el primer cabaret de la ciudad. Bajo otro concepto sigue en funcionamiento en la actualidad, igual que el Teatro del Mercado, el Museo del Fuego y el moderno espacio musical de Las Armas.

“Este barrio nos encanta y se vive muy bien”, asegura Alberto Lostres, presidente de la Asociación de vecinos Lanuza-Casco Viejo.

El crecimiento urbanístico de la ciudad hizo que las pequeñas calles de San Pablo quedaran relegadas a un segundo plano durante años. “Hacen falta equipamientos pero somos conscientes de que en un barrio con esta fisonomía es complicado instalar ciertas cosas”, explica Lostres.

Si bien, en la última década se han realizado diferentes actuaciones con el fin de dotar al barrio de zonas para el disfrute de los vecinos, como el Centro Social Comunitario Luis Buñuel, los huertos urbanos o los columpios y campos de fútbol en diferentes solares. “No queremos que se olvide que la ciudad es de los vecinos, por mucho que estemos en el Casco, San Pablo es un barrio para vivir y no solo hay que hacer mejoras de cara al turista”, señala Alberto Lostres.

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