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Un incendio destruye una nave y miles de kilos de alfalfa enla deshidratadora de Pinsoro

El fuego empezó el viernes y no pudo ser controlado hasta las 4.00 de ayer. Los bomberos se centraron en que no se quemara la maquinaria

La deshidratadora está junto al casco urbano, pero el cierzo empujó el humo hacia otro lado.
Un incendio destruye una nave y miles de kilos de alfalfa enla deshidratadora de Pinsoro
Francisco Arbués

Un aparatoso incendio quemó a última hora del viernes una nave de almacenamiento y miles de kilos de alfalfa en la deshidratadora de Pinsoro. Las llamas comenzaron hacia las 19.00 y no pudieron ser controladas hasta bien entrada la madrugada del sábado, aunque los bomberos sí lograron que el fuego no destruyera la maquinaria de la instalación.  

«En cuanto llegó, el cabo que dirigía la primera dotación vio que la nave de almacenamiento de la materia prima estaba perdida y que lo que había que hacer era evitar que las llamas llegaran a la nave en la que se deshidrata la alfalfa –destacó ayer el jefe de bomberos de la DPZ, Eduardo Sánchez–. En eso se centraron las dotaciones que intervinieron y gracias a eso la  planta podrá seguir funcionando en cuestión de días».

Sánchez explicó que la intervención fue «muy compleja». «Defender la nave de la maquinaria entrañó un riesgo, porque tuvimos que entrar en un espacio cubierto que justo en un lateral tenía unas llamas enormes –detalló–. En la parte alta de la nave se pudieron alcanzar temperaturas de 800 o 900 grados, así que el calor llegó a abombar las paredes».

Los bomberos de la Diputación de Zaragoza calculan que en total pudieron arder cerca de 100.000 metros cúbicos de forrajes, de los que se ha quemado alrededor del 80%. El origen del fuego no se ha establecido, aunque es posible que las llamas comenzasen por combustión espontánea –en las deshidratadoras es habitual que la alfalfa almacenada que aún contiene algo de humedad fermente y suba de temperatura hasta incendiarse–.

En las labores de extinción participaron hasta 14 bomberos de los parques de Ejea, Tauste, Tarazona, La Almunia y Calatayud y un helicóptero de la DGA que se retiró cuando anocheció. Hacia las 4.00 de ayer el fuego se dio por controlado en el sentido de que ya no hacían falta más efectivos para contenerlo, pero la alfalfa siguió ardiendo y se espera que siga haciéndolo –ya sin llamas– hasta el día de hoy. «En una situación así lo que se hace es dejar que la paja arda de forma controlada, si se le echa agua se puede ralentizar la combustión», recalcó Sánchez, quien agradeció la ayuda que prestaron los trabajadores de la instalación.

El alcalde pedáneo de Pinsoro, José Luis Ruiz, explicó que la deshidratadora de esta población pertenece a la empresa Alfalfas de las Bardenas, una mercantil en la que participan la cooperativa agraria San Mateo e inversores privados. «Es una planta que exporta a los países árabes», señaló.

Ruiz recordó que hace menos de un año Pinsoro ya sufrió una fuerte tormenta de viento, agua y granizo que provocó cuantiosos daños. «Parece que nos han echado una maldición», lamentó el regidor, quien no obstante agradeció que el incendio se haya quedado en pérdidas materiales. «La deshidratadora está tocando al pueblo, a apenas 80 metros de las primeras viviendas, pero por suerte el cierzo empujó el fuego y el humo hacia otro lado», destacó.

El alcalde agradeció el trabajo realizado por los bomberos insistiendo en que son «unos grandes profesionales», pero reclamó más medios para el servicio provincial de extinción de incendios de la DPZ. «Ellos hacen todo lo que pueden, pero con tan poca gente es muy difícil apagar un fuego así», lamentó Ruiz, que también destacó la colaboración de los vecinos. «Todo el que pudo echó una mano», recalcó.

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