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Zaragoza
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El Ayuntamiento compra la vivienda de la Imprenta Blasco que le faltaba

El proyecto de rehabilitación y creación de un Centro de Interpretación de la Imprenta están paralizados.

El Ayuntamiento de Zaragoza ha adquirido la vivienda del histórico edificio de la Imprenta Blasco que, hasta hace poco, todavía era de 

propiedad privada. Con esta adquisición, se facilita cualquier actuación futura para este emblemático inmueble, pudiendo actuar sobre él de manera unitaria.

El edificio, situado en la calle de Ecce Homo, se integró en el patrimonio de la ciudad de Zaragoza en el año 2003 siendo alcalde José Atarés, 

tanto las viviendas superiores como los bajos en los que propiamente se encontraban las instalaciones de impresión. Merced a las negociaciones con la familia Blasco, entonces propietaria, se compró el edificio con la maquinaria del taller mediante una permuta de suelo, si bien quedó fuera de la operación una vivienda propiedad de otro particular, que es la que ahora ha sido adquirida por el Ayuntamiento de Zaragoza.

Una compra que, sin embargo, no parece arrojar luz sobre el futuro inmediato de este inmueble, sobre el que se han proyectado diversas alternativas desde su adquisición. Entre ellas, la posibilidad de rehabilitar el edificio para viviendas, y de crear en sus bajos un Centro de 

Interpretación del Libro y la Imprenta, para lo que en 2006 se convocó un concurso público para la redacción de este proyecto, que corrió a cargo 

de Borobio Arquitectura y Urbanismo.

Por el momento, todo duerme el sueño de los justos. “Es un momento de contracción económica y de dificultad, y el proyecto está paralizado. Las inversiones están prohibidas y no tenemos capacidad”, explican fuentes del Ayuntamiento de Zaragoza. “Por ahora, están los accesos vallados para que no pueda entrar nadie”.Viviendas de alquiler social

El grupo de CHA en el Ayuntamiento de Zaragoza propuso el año pasado la rehabilitación del edificio y la creación de un bloque de viviendas de alquiler social, con el objetivo de ampliar la oferta de este tipo de residencias en la zona y como vía para sacarlo del lamentable abandono en el que se sume desde hace años.

Desde esta formación, aducen que la hasta ahora fallida operación para la reconversión del 

edificio municipal del antiguo cuartel de Pontoneros en residencia universitaria –el concurso quedó desierto el pasado mes de abril, por lo que se ha reformulado para que se licite solo uno de los bloques-, obliga a un replanteamiento de las aspiraciones que se tenían para la Imprenta Blasco. “Por el momento el proyecto está paralizado. En cuanto 

reformulemos el proyecto junto con el Gobierno Municipal avanzaremos, pero no vamos a incurrir en la temeridad de avanzar en un proyecto que luego no tenga aceptación en el mercado”, explica el portavoz de CHA en el Ayuntamiento, Juan Martín. “Estamos a la espera de cómo se desarrollan las cuestiones del Cuartel de Pontoneros, y luego decidiremos”.Edificio historicista

El edificio de la Imprenta Blasco es un inmueble de gran interés histórico- artístico mixto, conformado por dos edificios de baja más cuatro alturas y baja más tres, de 2.226 metros cuadrados de edificación total, en los que 

el sótano y la planta baja estarían destinados al Centro de Interpretación del Libro y la Imprenta, donde se encuentra la maquinaria originaria.

Obra del arquitecto zaragozano Teodoro Ríos Balaguer, su construcción se remonta a 1921, si bien la totalidad del edificio se realizó en tres 

fases, la última de ellas durante la Guerra Civil Española. En la decoración de la fachada se aprecian motivos historicistas de carácter 

neo-mudéjar y de inspiración gótica en algunos elementos como las jambas y el arco del portal. 

Desde su adquisición, el inmueble no ha estado exento de polémica por sus posibles usos y por el estado de abandono tanto del edificio como de la valiosa y singular maquinaria que contiene en las originarias instalaciones de la imprenta, 18 máquinas de los siglos XVIII y XIX, entre ellas prensas, máquinas de impresión, tipógrafos, cizallas o el originario mostrador de atención al público.

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