Zaragoza

Las bodas de oro del Naútico

Su actual dirección solo tiene un deseo: que el club sea un lugar de encuentro abierto a Zaragoza.

Carlos Pelegrín, construyendo una piragua artesanal

Corría el año 1964 cuando un grupo de socios de Helios dejó el club para comenzar su propia opción deportiva y de ocio unos metros más abajo al otro lado del Ebro. Era el Club Naútico, que nació con la vocación de ser el refugio de los amantes de las actividades acuáticas en Zaragoza. Durante décadas fue un grupo elitista y ciertamente inaccesible para la mayoría de los zaragozanos pero hoy, cuando se cumplen 50 años de su fundación, un Naútico renovado quiere abrir las puertas de la ciudad y ser un referente de deporte, ocio y cultura.

Este cambio de voluntad llegó, sin duda, tras la remodelación integral del espacio en el que se ubica el club, que coincidió con la celebración de la Expo Internacional, y con la entrada en la dirección del club de un equipo directivo joven y con fuerzas renovadas. 

Precisamente este fin de semana el club organiza la I Feria Fluvial Araqua (que cuenta con el respaldo del Gobierno de Aragón y del Ayuntamiento de Zaragoza) en torno a la cual se celebrarán decenas de actividades para el disfrute de todos los zaragozanos que se acerquen hasta el río.

Más de 20 expositores (entre los que se encuentran el Instituto Aragonés del Agua, las federaciones deportivas de deportes acuáticos o la Guardia Civil) se instalarán en torno al edificio del Naútico. También habrá exhibiciones (de rescates en el agua, de deportes naúticos como el esquí acuático…), conferencias, competiciones (de natación en aguas abiertas y de pesca), paseos por el Ebro en piraguas y hasta una exposición de maquetas de embarcaciones que han navegado el Ebro.

Entre los expositores de Araqua estará Carlos Pelegrín, un zaragozano de 84 años de edad e incondicional del Ebro. Pelegrín realiza, aún hoy, piraguas artesanales de todo tipo. En la feria mostrará su último trabajo, una piragua de tela que recuerda mucho a los kayak esquimales, según Juan Quílez.

También se presentará un invento que convierte casi cualquier bicicleta de montaña en acuática.

Capitanes de yate… de secano

Pero el Club Naútico no solo es ocio y deporte, también es formación. A orillas del Ebro, todo aquel que lo desee, puede comenzar convertirse en patrón de yate. Y aunque el aprendizaje hay que completarlo, por supuesto, con prácticas en mar abierto, el grueso de la formación se imparte en Zaragoza.

Según informa el presidente del Club Naútico en Aragón hay en torno a medio centenar de personas que son capitanes de yate. Incluso participan cada año en la Ofrenda. Además, Aragón tiene a la persona más longeva en obtener este título: es una mujer de avanzada edad de un pueblo de Teruel.

Cada año se ofrece cursos para el gobierno de embarcaciones de recreo. La cercanía de la capital con las costas catalana y valenciana es un factor determinante para que en Zaragoza se imparta este tipo de formación. Algo poco habitual en una ciudad de interior.

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