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"Hay horas en que resulta imposible encontrar un aparcabici libre"

Aparcar correctamente una bicicleta en el centro de la ciudad es, a veces, una misión complicada.

Aparcabicis lleno en Fernando el Católico
"Hay horas en que resulta imposible encontrar un aparcabici libre"

Basta un simple paseo por el centro de Zaragoza para dar buena cuenta del auge de la bicicleta en la capital aragonesa: decenas de ciclistas circulando por los carriles bici, amplia demanda del servicio municipal Bizi, decenas de tiendas especializadas...

Pero la popularización de este vehículo acarrea también algunos problemas, como la imposibilidad de amarrar correctamente la bicicleta en algunos puntos de la ciudad. Ocurre especialmente en el centro, donde a determinadas horas los aparcabici no dan abasto. "Cuando encuentro algún aparcabici libre dejo la bicleta ahí, porque además es donde más segura va a estar, si no, no queda más remedio que buscar una señal o árbol", explicaba este viernes a mediodía Juan Gómez, de 23 años, junto a los aparcabicis ubicados frente a la sede de la Diputación Provincial de Zaragoza.

"Lo cierto es que hay horas, especialmente entre semana a media mañana y los sábados por la tarde, en que resulta imposible encontrar un aparcabici libre", concluye este joven.

Lo que muchos ciclistas desconocen es la prohibición de estacionar valiéndose de semáforos o señales cuando el vehículo entorpece el normal tránsito de peatones o cuando existe un espacio acondicionado para ese fin en un radio de 75 metros.

"Hay mucha gente que, por desconocimiento, comodidad o imprudencia incumple las normas", explican los voluntarios de Unidad Ciclista, un grupo de Protección Civil. Este grupo, que los fines de semana realiza labores de difusión de la ordenanza ciclista, subraya que la imposibilidad de atar la bicicleta en el mobiliario urbano es todavía "un gran desconocido" entre los zaragozanos.

Pero para muchos no queda más remedio. Bajando por la Gran Vía, y especialmente en las inmediaciones del campus universitario, se pueden encontrar numerosos ejemplos. "No creo que moleste a nadie", explicaba María, de 19 años, mientras dejaba su bicicleta atada a una señal junto a la intersección de Fernando el Católico con Corona de Aragón. "Además, los dos aparcabicis están hasta arriba y es una lata meter la bici en medio y encontrar un hueco", añade esta zaragozana.

Lo cierto es que el número de espacios para dejar las bicicletas no ha dejado de multiplicarse en los últimos años. En la Gran Vía, por ejemplo, pueden encontrarse nueve, cuando hace apenas cinco años era un elemento totalmente desconocido en la zona. En la Ciudad Universitaria y su entorno hay un total de 38 aparcabicis, un número muy elevado lo que no impide que, en ocasiones, resulte imposible hallar uno disponible.

Estaciones vacías y llenas

También la amplia demanda genera problemas en el servicio Bizi. A primera hora de la mañana, el lógico flujo de desplazamiento desde los barrios hacia el centro de la ciudad deja vacías muchas estaciones de las zonas de Vía Hispanidad, Delicias, San José, el Actur o La Almozara, mientras que las paradas del centro y las cercanas al campus universitario de la plaza de San Francisco no disponen de sitios libres para estacionar las bicicletas.

Pero la situación todavía se agrava más a mediodía, cuando los 'puntos negros' del servicio, los que marcan en el mapa de Bizi las estaciones vacías, se extienden por las zonas de más demanda.

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