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Zaragoza

¿Quién dijo que la ciencia era aburrida?

Investigadores zaragozanos desarrollan un experimento de ciencia ciudadana pionero en Europa.

Investigadores zaragozanos del CME
Investigadores zaragozanos del CME

Sacar la ciencia a la calle y convertirla en un atractivo para la ciudadanía. Estos son algunos de los objetivos del Collective Music Experiment, promovido por el Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI) de la Universidad de Zaragoza y de los reconocidos músicos aragoneses R de Rumba y Miguel Ángel Mercadal.

Con estas metas en mente y con un reto por bandera: tratar de entender el funcionamiento de la inteligencia colectiva y de los mecanismos de la creación colaborativa, un grupo de científicos zaragozanos se ha desplazado hasta la ciudad Condal para participar en el Sónar+D, el congreso internacional para industrias creativas del Festival Internacional de Música Avanzada y New Media Art que se desarrolla de manera paralela a la cita musical hasta el sábado 14 de junio en el recinto Montjuïc de la Feria de Barcelona.

Pero, ¿qué pinta la ciencia en uno de los principales festivales de música electrónica del mundo?. “Podríamos realizar el experimento con un problema complejo como un teorema. La composición musical es un ejemplo diferente que requiere también de esfuerzo intelectual, pero más atractivo para la ciudadanía. Cuanta más gente, mejor”, explica Fermín Serrano, coordinador del primer experimento científico que se va a llevar al Sónar.

Desde el BIFI tratan de resolver problemas complejos fomentando la participación ciudadana, en el caso concreto de esta prueba, un grupo de 15 investigadores analizará la inteligencia colectiva y la evolución musical del experimento, al tiempo que los artistas R de Rumba -conocido DJ del grupo Violadores del Verso- y Miguel Ángel Mercadal, encargados de la parte creativa del experimento, interpretarán los resultados recopilados durante los tres días del festival, mezclando en directo los patrones predominantes sobre el escenario del MarketLab.

La obtención de datos se realizará a través de dos vías, por un lado, serán los propios visitantes del Sónar+D, quienes tendrán acceso a un secuenciador en el que se podrán crear patrones musicales a partir de un conjunto de audios predefinidos; y por otro, cualquier persona del mundo que quiera participar a través de su página web. “Hemos diseñado una herramienta sencilla y accesible para cualquier persona; no es necesario tener conocimientos previos de música”, asegura Francisco Sanz, uno de los científicos.

El proceso se basará en la denominada selección colectiva: “Al mismo tiempo, los usuarios podrán ver lo que están creando los demás e incorporar las mejores partes a su pieza. La idea es que al final queden las que más éxito hayan tenido”, asegura Sanz.

Segunda edición, primera experiencia científica

El Sónar+D, la rama profesional del Festival Internacional de Música Avanzada, se enfrenta a su segunda edición tras una gran acogida el pasado año, cuando contó con casi 3.000 acreditados de 57 países diferentes y con la participación de más de 1.300 empresas. La muestra contará con más de 100 actividades, casi el doble que en la primera edición, divididas en cuatro áreas: congresos, exposiciones, performances y networking.

Los zaragozanos compartirán espacio con algunos de los mayores expertos en cultura digital del mundo, como el alemán Carsten Nicolai y su monumental instalación audiovisual inmersiva de más de 30 metros de largo: 'Unidisplay' que explora los límites de la percepción; el tecnologista japonés Daito Manabe y su espectáculo 'Dances With Drones'; la creadora de los efectos visuales de películas como 'Godzilla', 'Harry Potter' o 'X-Men', Virginie Bourdin, el responsable de las redes sociales de Lady Gaga, Jan d'Alessandro o el cineasta español J. A. Bayona en sus sesiones de coaching para profesionales.

El CME, también en cortometraje documental

Por si música y ciencia no fueran suficiente, el CME también contará con la grabación de un audiovisual. El realizador zaragozano David Fernández enseguida se sintió atraído por el experimento, por lo que decidió lanzarse a la creación de un cortometraje documental: “Me parece un proyecto muy potente desarrollado en un entorno incomparable como el Sónar, que todavía lo hace más atractivo y visual”, explica Fernández.

Las semanas previas al festival el equipo del documental comenzaba con las primeras grabaciones en Zaragoza, que se llevaron a cabo en la sede del BIFI, en el laboratorio y en el estudio de música; entre otros lugares. Con la intención de convertirse en un mero espectador del experimento, Fernández pretende “acercar el concepto de ciencia ciudadana a todo el mundo y acabar con el prejuicio de que la ciencia solo se hace en el laboratorio”.

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