Zaragoza

Tranvía sí, tranvía no

La línea 1 del tranvía lleva un año a pleno rendimiento y los zaragozanos hacen balance.

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Un año. La línea 1 del tranvía de Zaragoza celebra su primer aniversario a pleno rendimiento y los usuarios, tanto los habituales como los puntuales, hacen sus propias valoraciones acerca del funcionamiento de un servicio que no genera indiferencia en la sociedad zaragozana.

Una de las quejas más repetidas es el hecho de que la entrada en escena del tranvía haya supuesto la supresión y modificación de varias líneas de autobús. "El Ayuntamiento nos ha puesto una línea de tranvía que funciona bastante bien, pero a cambio nos han quitado un montón de líneas de autobús que nos evitaban hacer transbordos", explicaba en la tarde de este martes Andrés, un vecino de 29 años del distrito Universidad, mientras esperaba en la plaza de España la llegada de un convoy.

"Lo mejor es que es un medio de transporte rápido, lo peor es que muchas veces vamos muy apretados y que hay demasiadas averías", apuntaba a su lado Elena, su madre. "No sé si es realmente necesaria una segunda línea: si encajar la primera por el centro ha sido complicado, habría que ver cómo se hacía por otros barrios con calles más estrechas", añadía.

Precisamente, la posibilidad de poner en marcha una segunda línea divide a los zaragozanos. "No creo que compense abrir de nuevo la ciudad en canal durante dos o tres años para hacer otro recorrido. Creo que lo lógico sería esperar unos años y ver las necesidades reales de la ciudad", indicaba Juan Antonio, un vecino de 36 años del Casco Histórico.

Un recorrido (oeste-este) que sí satisfaría a usuarios como María, de 41 años: "Mi hermana vive en Valdespartera, tiene niños y el tranvía le va genial para ir y volver del centro. Yo tengo mi piso en Las Fuentes y, si pasase el tranvía cerca, lo usaría a diario porque es la opción más cómoda".

Otros zaragozanos, sin embargo, consideran que "terminaría de sepultar" el tráfico rodado. "¿También dejarán un solo carril en Conde Aranda o Compromiso de Caspe?", se preguntaba Sonia, de 36 años, en la misma parada de la plaza de España.

Bicis y mascotas

Los debates en torno a la movilidad de la ciudad parecen no tener fin. El acceso a los vagones de mascotas y bicicletas son dos claros ejemplos. María, una residente del Actur de 41 años, parece no tener problemas con los primeros, aunque sí con los segundos: "No me importa que entren los animales si van atados, yo nunca he tenido ningún problema. Sin embargo, me molesta cuando el tranvía va lleno y entra alguien con la bici y hay que dejarle un sitio".

Para Alberto, su marido, el gran 'pero' del tranvía reside en que "al mínimo problema, se queda toda la línea parada, como con las manifestaciones o el otro día con los choques que hubo con dos coches cerca de Grancasa".

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