Zaragoza
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Cinco meses sin dormir en casa por culpa de los malos olores de una caldera

La caldera de biomasa de una comunidad de vecinos supera en un 150% el índice de opacidad.

Salida de humos de la campana extractora taponada
Cinco meses sin dormir en casa por culpa de los malos olores de una caldera

Dos vecinos de la calle del Doctor Horno Alcorta, en Zaragoza, llevan cinco meses a disgusto en su vivienda. Desde octubre, solo pasan por casa lo necesario, ni siquiera para dormir. Según vienen denunciando y según pudo comprobar este lunes Heraldo.es, su piso tiene un constante olor "a algo, como a madera quemada" que comenzó cuando se puso en funcionamiento la caldera de biomasa de una comunidad de vecinos cercana.

Uno de ellos es asmático y el otro sufre apnea, por lo que tiene que utilizar un CPAP por las noches. Ambos dicen que se les carga el pecho estando en casa, se les seca la boca y notan un sabor extraño. "No entra humo -señalan-, pero hay un olor muy tóxico que penetra por todas partes y si dormimos aquí me despierto hasta mareado", detalla Luis Tobajas, uno de ellos. Por eso, tras más de 25 años viviendo en esa casa, estos propietarios llevan cinco meses deambulando de hotel en hotel.

Cinta aislante contra los olores

Este lunes, el olor era menos intenso porque llovía y el aire soplaba en la otra dirección pero, aún así, se percibía en varias de las habitaciones de la casa. Luis y su compañero de piso tienen las ventanas, los tambores de las persianas e incluso la lámpara LED del baño, selladas con cinta aislante. Tampoco pueden usar la campana extractora porque taponaron la salida de humos, y solo han dejado como estaba la ventana de la cocina para poder airearla.

Pino y astillas húmedas

La problemática instalación de biomasa dota de calefacción y agua caliente a 174 viviendas de cinco edificios ubicados entre las calles de Elvira de Hidalgo, Madre Sacramento y Hernán Cortes, por lo que funciona todo el tiempo durante todo el año. Luis asegura que el peor momento es a partir de las siete de la tarde, pero que aún así las molestias se perciben a todas horas.

El origen del problema podría estar, según indican estos vecinos, en los materiales utilizados para la combustión. Según asegura Luis, él mismo pudo comprobar que se utilizaban astillas húmedas y además el administrador de la comunidad le informó de que el 33% de la madera empleada era de pino: "El pino tiene mucha resina y es nocivo. Si lo usas para una chimenea dentro de casa te tienes que salir porque desprende mucho humo y lo mismo pasa si la astilla está húmeda", explica Luis.

No cumple la ordenanza

A raíz de los reiterados escritos dirigidos por estos vecinos al Ayuntamiento de Zaragoza y a la DGA, la Agencia de Medio Ambiente y Sostenibilidad municipal requirió unos análisis para comprobar si la caldera cumplía la normativa medioambiental. Como resultado, se averiguó que el índice de opacidad de una de las dos calderas supera en un 150% el máximo permitido. El índice de opacidad de esta caldera es de 5, y el límite establecido en la ordenanza municipal de Protección del Medio Ambiente Atmosférico es de 2.

En la última comisión de Cultura, Educación y Medioambiente el grupo parlamentario de CHA preguntó a Jerónimo Blasco sobre las medidas a adoptar para solucionar el problema. El consejero explicó que, tal y como consta en el expediente del caso, se va a trasladar la información al departamento de Industria del Gobierno de Aragón, órgano competente en regular las condiciones de eficiencia energética y de seguridad industrial de las instalaciones térmicas en los edificios. Además, durante esa comisión se informó de que la comunidad de vecinos implicada ya había cambiado de empresa gestora de la caldera para intentar reducir el índice de opacidad.

Sin embargo, este lunes los olores persistían. Se perciben todavía a distintas horas. De forma sutil en la calle y de forma más intensa en la vivienda de estos dos vecinos. De momento, sus problemas respiratorios les impiden volver a dormir a su casa y seguirán en hoteles. Ellos aseguran que no tienen nada en contra de las calderas de biomasa, pero piden "por favor" que se solucionen lo olores. Como no confían demasiado en que las cosas cambien, ya están mirando pisos para alquilar y abandonar definitivamente el que ha sido su hogar durante 25 años.

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