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Zaragoza

Tráfico

Más de 1.500 condenas en un año a conductores ebrios o drogados en Aragón

Casi el 70% de los delitos contra la seguridad vial que se cometen en Aragón se deben a la conducción bajo la influencia de alguna sustancia prohibida. Las sentencias por circular sin permiso también aumentan.

Accidente causado por un conductor ebrio en la rotonda de la MAZ
Más de 1.500 aragoneses fueron condenados en 2012 en Aragón por conducir ebrios o drogados
A. NAVARRO

Este sábado, un conductor borracho y drogado atropellaba alrededor de las 22.45 a un anciano de 88 años que cruzaba correctamente por un paso de peatones en el zaragozano barrio de Delicias. Tuvo que ser trasladado al Hospital Miguel Servet, con heridas de gravedad. Pocas horas después, ya en la madrugada del domingo,el conductor de un ciclomotor era detenido en el paseo de Teruel, también en Zaragoza, por circular con una tasa de alcohol superior a la penalmente establecida.

Esta escena se repite día tras día en las calles y carreteras de Aragón, donde a lo largo de 2012 más de 1.500 personas fueron condenadas por conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas. Durante el año pasado, los juzgados de la Comunidad también tramitaron 1.561 juicios rápidos, 222 diligencias previas y 143 procedimientos abreviados por este tipo de infracciones, según datos de la Fiscalía del Estado.

Además, otros 50 conductores fueron condenados por negarse a someterse a las pruebas de alcohol o drogas, mientras que el segundo delito más cometido fue el de circular con un vehículo a motor sin tener el permiso correspondiente, bien por no haberlo obtenido nunca o por haberlo perdido. En total, la Fiscalía informa de 607 sentencias condenatorias en la Comunidad por incumplir esta norma, el artículo 384 del Código Penal.

A lo largo de 2012 también fueron condenadas 20 personas por excesos de velocidad graves, 30 por conducción temeraria y cuatro por circular con desprecio a la vida de los demás o conducción suicida. En total, a lo largo del año pasado fueron condenadas 2.250 personas en Aragón por delitos contra la seguridad vial.

Alcohol y drogas al volante

Pero, sin duda, la conducción bajo los efectos del alcohol y las drogas sigue siendo la infracción más común. Aunque la mayor concienciación de los ciudadanos ha ayudado a disminuir este problema durante los últimos años, no son pocos los casos que las autoridades siguen detectando. Sobre todo en Zaragoza, donde el año pasado más de 1.000 personas recibieron denuncias por infringir el Código Penal al volante de un vehículo, en la mayoría de los casos (671) por conducir en estado de embriaguez.

Desde la propia Fiscalía de Seguridad Vial advierten del problema. “El binomio que forman el alcohol o las drogas con la conducción constituye, junto con la velocidad, uno de los principales factores o causas de los accidentes de tráfico con víctimas”, indican en su último informe, en el que también aportan datos concluyentes sobre este peligroso cóctel.

La memoria del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, que recoge los resultados toxicológicos realizados a las víctimas mortales de accidentes de tráfico del año 2012, constata que un 47% de las mismas presentaban resultados positivos de drogas, psicofármacos y/o alcohol en sangre. De aquellos conductores que arrojaron un resultado positivo, el 70% circulaban con una tasa de alcohol superior a la contemplada como delito en el Código Penal.

El peligro de los reincidentes

Desde la Fiscalía de Seguridad Social también advierten su preocupación por el fenómeno de los “infractores multirreincidentes”, con el que explican el significativo aumento de internos en las cárceles españolas por delitos contra la seguridad vial que se produjo durante el año 2012: “Generalmente tienen problemas de adicción o dependencia al alcohol o las drogas drogas o un grave déficit económico o cultural. La experiencia demuestra que mientras no se ofrezca al multirreincidente la posibilidad de participar en programas orientados a solucionar el problema de base seguiremos asistiendo a una escalada incontrolable de reiteración delictiva y a penas de prisión que no garantizan la reinserción social”.

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