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La carrera olímpica de los Pirineos

La idea de convertir los Pirineos en sede de unos Juegos de Invierno surgió en Jaca en 1992. Desde entonces, se han encadenado un buen número de proyectos y se han sumado diversas ciudades.

La apuesta olímpica de los Pirineos ha estado vinculada esencialmente a la ciudad de Jaca. Con posterioridad, se unieron a la idea tanto Andorra como Barcelona, con muy poca convicción. He aquí una cronología de las apuestas aragonesas: 

1992/1994

Surgió la primera idea de Jaca de una forma un tanto rocambolesca: planteaba la ciudad un proyecto para 1992, en el que compartía sede con Sierra Nevada. La idea apenas si tuvo tiempo de adquirir forma: el proyecto cayó después de ser elegida Barcelona como sede de los Juegos Olímpicos de 1992. 

Quiso entonces Jaca porfiar por la cita olímpica de 1994. Sin embargo, no llegó a tiempo para presentar la candidatura.

1998

Vivió la candidatura de Jaca 98, auspiciada por Luis Acín, un momento de enorme esplendor. Se presentó el proyecto en Birmingham, en 1991, cuando aún no existía la selección previa, y superó varias votaciones, lo que generó una enorme ilusión tanto en los promotores como entre los ciudadanos, que vivieron con emoción el proceso. Finalmente, la japonesa Nagano fue elegida como sede de los Juegos de 1998.

El camino olímpico tanto de aquella iniciativa de Jaca como de sus rivales estuvo envuelto en polémicas por el despilfarro, la compra de regalos y los favores a los miembros del movimiento olímpico. La cuestión generó una notable polémica, ya que puso de manifiesto la actuación de los miembros del Comité Olímpico Internacional y el recurso a la corruptela para intentar ganar voluntades.

2002

Hizo Jaca un amago para seguir adelante en la empresa en 2002. Sin embargo, ni el Ejecutivo de Santiago Lanzuela ni la Dirección General de Deportes, en la que entonces se encontraba Carlos Hue, se tomaron con demasiado celo el impulso al proyecto, que fue borrado por el Comité Olímpico Internacional a las primeras de cambio. 

Fue entonces cuando, bajo la supervisión del entonces consejero de Presidencia Manuel Giménez Abad, el Gobierno de Aragón apostó por el fichaje de Manuel Fonseca como impulsor de la candidatura pirenaica. La primera decisión del gerente de la candidatura fue aparcar el proyecto de 2006 para concentrar los esfuerzos en Jaca 2010.

2010

Manuel Fonseca se volcó en la labor de construir un proyecto creíble y con opciones de competir en la lucha final. El primer escollo, imprevisto, fue la decisión de Sierra Nevada de presentar una candidatura para los Juegos de 2010, lo que obligó a una votación previa en la sede del Comité Olímpico Español. En principio, nadie apostaba por Jaca y apenas unas jornadas antes la balanza parecía inclinada del lado de la candidatura andaluza. Sin embargo, tras una sólida exposición, la apuesta aragonesa logró un resultado inesperado: 156 votos para Jaca ; 81 para Granada. La impresionante goleada puso en el disparadero al proyecto, que mereció plantarse en la lucha final. Sin embargo, el Comité Olímpico Internacional, en una decisión controvertida, dejó a la ciudad pirenaica fuera de la lucha final. Pasaban el corte Vancouver -elegida al final-, Berna, Salzburgo y Pyeongchang. Quedaban en la cuneta, con Jaca , la china Harbin, Andorra -que se había sumado a la carrera olímpica- y Sarajevo.

2014

Nació el proyecto de Jaca 2014 a trancas y barrancas. Reunida en julio la ejecutiva del Comité Olímpico Español, decidió no presentar candidatura para los Juegos de Invierno. La maniobra de las instituciones aragonesas y del Consejo Superior de Deportes sirvió para reunir de nuevo a los máximos responsables del olimpismo español, que dieron el espaldarazo a Jaca 2014. Con el tiempo, llegaron los apoyos de las instituciones aragonesas y del Consejo de Ministros. Ahora, la decisión de Zaragoza de asociarse a Jaca en el proyecto olímpico ofrece consistencia y solidez de cara a las sucesivas pruebas del Comité Olímpico Internacional.

2022

De cara a 2022, fue Zaragoza -y su alcalde Juan Alberto Belloch- quien tomó la batuta del proyecto. Consiguió el apoyo de Jaca y Huesca. En realidad, sin embargo, la iniciativa nació sin demasiada convicción. De forma paralela, además, el Ayuntamiento de Barcelona impulsó su proyecto. Con el paso de los meses, ni uno ni otra han cuajado.

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