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El patrimonio se salva del ataque al Pilar pero el órgano y las pinturas serán revisados

El monumental instrumento, inaugurado en 2007, no sufrió impactos directos, aunque sus tubos pudieron recibir el polvo de la explosión.

Explosión en la basílica del Pilar
Explosión en la basílica del Pilar_2
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Pasado el susto inicial, descartadas las víctimas personales, y con la autoría del ataque reivindicada, el Cabildo Metropolitano de Zaragoza se ha puesto manos a la obra para hacer un balance de daños materiales más exhaustivo tras el ataque a la basílica del Pilar de este pasado miércoles.

El artefacto de fabricación casera colocado por un grupo anarquista en el templo zaragozano tenía potencia suficiente para causar graves consecuencias. Sin embargo, la ausencia de personas en las proximidades de la 'zona cero' de la explosión, y las amplias dimensiones de la basílica evitaron un mal mayor.

Tras un primer análisis en el lugar de los hechos, el Cabildo reconoció daños en cuatro bancos de la Vía Sacra, que “costaban tres pesetas”, según explicó tras el suceso el propio arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña. Uno de ellos podrá ser recuperado con un tapizado nuevo, mientras que el retablo mayor y los púlpitos quedaron intactos.

Sin embargo, la atención principal pasa en estos momentos por el estado de las pinturas murales del interior del templo y, sobre todo, del monumental órgano de la basílica. Este instrumento de quince metros de altura es una obra de arte por sí misma, y fue inaugurado en 2008 tras una gran inversión del Cabildo.

La detonación tuvo lugar a escasos metros del órgano y del coro -otra joya aragonesa, compuesta por 126 asientos tallados en roble-, por lo que fueron las zonas que primero se inspeccionaron por los responsables eclesiásticos de Patrimonio. Tras un exhaustivo análisis se descartó cualquier tipo de daño directo provocado por la explosión.

Lo que no se descarta, en cualquier caso, es que la gran polvareda originada tras la detonación afectara, a través de sus 5.391 tubos, el mecanismo interior del órgano, obra de la firma alemana Klais. Un extremo que se va a estudiar a conciencia, aunque desde el Cabildo aseguran que “no parece haber motivo de preocupación”.

De hecho, el canónigo conservador del Patrimonio Artístico del Cabildo, Ignacio Sebastián Ruíz, asegura que “afortunadamente los daños fueron poco significantes” para lo que podría haber sucedido, pero confirma que se van a realizar todos los chequeos necesarios para corroborar esta percepción inicial.

También las pinturas

De igual forma, el humo provocado por la deflagración de este miércoles podría haber afectado a las numerosas pinturas que ofrece a fieles y visitantes la basílica del Pilar. En este caso, Ruíz explica que las dimensiones del lugar de la explosión permitieron que la onda expansiva se distribuyera por todo el espacio, limitando un posible daño a este tipo de obras de arte.

Ahora, la intención del Cabildo pasa por establecer contacto con las diferentes instituciones aragonesas para iniciar un plan de revisión de los cuadros y pinturas del templo -que incluye obras de Goya-, con el fin de conocer el estado exacto de conservación tras el suceso.

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