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Las otras sombras de Zaragoza

Lejos de los grandes parques también hay vida. Cada barrio atesora su zona verde con la que guarecerse de la canícula estival.

Parque lineal
Las otras sombras de Zaragoza
HERALDO

Hablar de parques en la capital aragonesa hace evocar rápidamente a los principales pulmones de la ciudad: el parque Grande José Antonio Labordeta, el Luis Buñuel (conocido casi exclusivamente como parque del Agua), el de Delicias o uno de los más antiguos, el del Tío Jorge. 

Pero las zonas verdes de Zaragoza no se limitan sólo a las más visitadas. Muchos barrios esconden pequeños jardines o plazas en los que uno se puede evadir del cemento y el tráfico. Uno de ellos es el parque de Los Poetas, en el Actur. Ubicado en la calle de Pablo Neruda, se encuentra este 'respiro' en forma de letra ele. Desde mayo cuenta con un nuevo espacio de esparcimiento y recreo canino, pionero en estas lides.

Frente a él se halla otro enclave de similar corte, el de Los Cineastas. Ambos presumen de un arbolado joven y varias zonas de césped, y están dotados de una red de caminos de tierra por los que disfrutar de un paseo a la sombra.

La Granja y Miraflores

San José alberga dos parques de pequeño tamaño, pero con fuerte arraigo entre los vecinos del barrio: La Granja y Miraflores. Ambos están rodeados de colegios y bloques de viviendas, por lo que resulta complicado no cruzarse con alguna familia. Destacan los árboles de gran porte y los largos tramos de terrizo que transitan, en todo momento, a ciclistas y corredores.

Desde las alturas

Las numerosas aves que se mueven por sus árboles hacen honor al nombre del parque del Castillo Palomar. Entre la calle Rioja y la avenida de Navarra se eleva en una superficie de más de 55.000 metros cuadrados, donde es complicado no encontrar un rincón de sombra.

Cuentan que fue entre sus ramas donde se avistó por primera vez a la cotorra argentina en la capital aragonesa. Verdad o no, lo cierto es que tanto esta especie, como muchas otras, lo han convertido en un lugar ideal para los amantes del avistamiento de aves.

Al oeste de Zaragoza

En 1993 nació el parque del Oeste, en pleno barrio Oliver. Su estanque central supone un auténtico oasis en las tardes de canícula estival. También sus coníferas y la zona de plantas aromáticas, junto a las 14 pistas de petanca. Sin embargo, la verdadera vida en este la ponen los vecinos y colectivos del distrito, que cada semana organizan diferentes actividades en él.

Un secreto a las afueras

En el mundillo de las zonas verdes también se dan casos curiosos, como el del parque Lineal de Plaza. Es uno de los más extensos de la ciudad, pero su lejanía del centro urbano lo convierten en un paraíso para pasear en solitario. Construido a la par que la plataforma logística y el centro comercial, vio la luz en el año 2007.

Desde entonces ofrece una superficie total de casi 680.000 metros cuadrados, en cuyo recorrido se pueden encontrar tres laberintos: uno bidimensional, otro solar y un tercero barroco. Otros hitos articulan el entorno: la plaza de las Cinco Culturas, la plaza de la Atalaya y el gran lago.

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