Zaragoza

Aniversario del Eccehomo

Cecilia y Borja: un año después del eccehomo

El mundo vuelve a mirar a la localidad zaragozana un año después de que la polémica restauración le hiciera saltar a la fama. Ahora, tanto el Ayuntamiento como la autora del arreglo valoran de forma positiva lo sucedido.

Cecilia lo volvería a hacer

Hace un año el nombre de Borja entró de lleno en los oídos de todo el mundo. El sugestivo intento de restauración que Cecilia Giménez, una anciana de la localidad, había efectuado sobre la pintura de un eccehomo presente en la iglesia del Santuario de la Misericordia traspasó en pocos días todas las fronteras que en la actualidad permite eludir internet, convirtiendo la tarea de una octogenaria afanada en cuidar las pinturas de su entorno en punto de referencia del sistema informativo.

A partir de entonces, más de 70.000 personas llegadas de todos los puntos del planeta han pasado a ver la pequeña pintura mural, dejando unos beneficios directos de al menos 50.000 euros. Un trasiego mediático y turístico que ha acabado dejando satisfecho al Gobierno y los comerciantes de Borja y "contenta" a su celebérrima autora, que estrenará una exposición con sus cuadros el próximo 13 de agosto.

"Ahora parece que está todo el mundo contento", justifica Cecilia Giménez, que un año más tarde sigue sin encontrar sentido "a todo el revuelo que se montó". "Doy gracias de que ya esté todo más tranquilo", confiesa ya recuperada de los problemas de ansiedad que padeció los días siguientes a que su obra corriera como la pólvora.

La curiosa historia del eccehomo partió de una pequeña denuncia emitida en el blog del Centro de Estudios Borjanos que fue difundida por HERALDO DE ARAGÓN, pasando entonces de "desafortunada intervención" -según se calificó en un primer momento desde el Ayuntamiento- a imagen de culto a medida que las redes sociales y medios como el New York Times se hacían eco de ello.

"Los primeros días fueron muy duros, no podía explicarme cómo algo que hice con tan buena intención pudo causar tanto trastorno", explica Cecilia, que sigue pintando cuadros en la cercanía del Santuario y afirmando que "no le dejaron acabar su trabajo".

Más beneficios que trastornos

Desde el Ayuntamiento, a un año vista, se valora positivamente todo el proceso desencadenado por la restauración. Su alcalde, Francisco Miguel Arilla, explica que en un primer momento el suceso no resultó nada sencillo. "Desde fuera el hecho se vio con mucha más sencillez de la que se trató desde dentro", comenta el primer edil, que recalca que la restauración implicaba a muchas más partes que a la propia autora y al santuario.

"Hay que tener en cuenta que también estaba la figura del autor primigenio de la pintura, y la labor de conservación que siempre se ha realizado desde Patrimonio". No obstante, el balance no deja de ser positivo para la ciudad. "Han pasado muchísimas personas, y el nombre de Borja ha sonado por todo el mundo, por lo que no nos podemos quejar", valora Arilla, que afirma que la idea actual es que la pintura se quede como está dado que aún hay mucha gente que se pasa a verla.

La hostelería borjana ha sido uno de los principales beneficiados del trazo confuso de Cecilia. Desde la asociación de comerciantes del municipio se confirma lo que parece evidente. Los restaurantes y bares de la localidad han notado el 'efecto eccehomo', viendo como muchos de los 70.000 curiosos acudían a sus establecimientos.

"El beneficio ha sido evidente", afirman desde la asociación, que señala pese a todo que no se ha explotado todo lo que podría haber hecho por "respeto a Cecilia".

Lo cierto es que en Borja cuesta ver llaveros, camisetas u otros productos de 'marketing' realizados a partir del eccehomo. "Por respeto y por tener cuidado con temas de imagen y derechos no se ha explotado comercialmente tanto como se podría haber hecho", explica el alcalde, que adelanta que a finales de agosto se firmará un convenio en el que quedarán claros los responsables de gestionar los derechos de la obra.

Cecilia está tranquila

Mientras numerosas televisiones y medios de todo el mundo vuelven a llamar a su puerta para tratar el aniversario, Cecilia continúa "tranquila" y agradeciendo el cariño de la gente. "Estoy muy contenta con la exposición que se va a hacer para que la gente vea cómo pinto de verdad", explica la protagonista, cuya obra se ha vinculado este año a la imagen de un vino con una reinterpretación "mejorada", del arreglo original.

"El nuevo eccehomo que hice para las botellas de vino me quedó muy bonito", explica entusiasmada la anciana, ya "más tranquila" después de que hace un año su "cariñosa restauración" pusiera su nombre y el de Borja ante los ojos de todo el mundo.

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