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'Esto no volverá a ser un solar'

El barrio de San Pablo, laboratorio y punto de partida de esta idea en 2008, vuelve a ver cómo sus 'no solares' son reconvertidos de nuevo tras dos años de abandono.

Varios solares están ahora cerrados
Varios solares están ahora cerrados
VM

El barrio de San Pablo ha sido durante los últimos años escenario de multitud de ideas y proyectos. Uno de los más aplaudidos fue el que se puso en marcha en 2008 bajo el abrigo de la Expo y que consistía en "devolver al barrio" solares que llevaban tiempo sin ser rehabilitados por sus propietarios. El programa 'Esto no es un solar' comenzó recuperando una decena de espacios en el casco histórico de la ciudad para después expandirse por el resto de barrios de Zaragoza ante la demanda de un proyecto que a los vecinos les parecía agradable y que al Ayuntamiento le permitía recuperar espacios a un coste menor del habitual.

Una idea nueva que en sus inicios pecó "de cierta ingenuidad", según se valora ahora desde la Asociación de Vecinos Lanuza Casco Viejo. En sus cinco años de vida 'Esto no es un solar' pasó del reconocimiento internacional al abandono, situación que ahora se pretender dejar atrás gracias a nuevas ideas y a un mejor modelo de gestión que ha empezado a cobrar vida este verano con las primeras obras de rehabilitación de los solares del programa que esperan dar cabida, ahora de forma más consensuada, a varias actividades culturales y cívicas que se han propuesto en el barrio.

"Algunos solares llevaban dos años en muy malas condiciones, llegando a cerrarse varios de ellos porque se habían convertido en sitios que se alejaban mucho de la idea con la que habían sido concebidos", explica Javier Rodríguez, presidente de la Asociación de Vecinos Lanuza Casco Viejo, que fue uno de los primeros colectivos en mover esta iniciativa en la ciudad.

Desde el 2011, fecha en la que el proyecto entró a última hora y gracias a un recurso de IU en los presupuestos del Ayuntamiento, el programa ha ido para abajo, pasando del millón de euros con el que contó en 2009 a salir de las partidas municipales tres años más tarde, en 2012. Un "abandono" que ahora pretende ser enmendado con una nueva dotación de 180.000 euros destinados a la creación de empleo y a la apertura de otros tres espacios similares en los barrios de Delicias, Arrabal y Santa Isabel, y a la recuperación de los solares pioneros de San Pablo.

Ascenso y caída de un proyecto premiado

"El proyecto fue decayendo poco a poco debido a la falta de fondos y a la ausencia de un organismo que se hiciera responsable de cada uno de los solares", señala Rodríguez, que valora que los primeros espacios fueron una gran iniciativa pero nacieron sin una función y una gestión adecuada.

Así, con el tiempo los huertos, parques infantiles y zonas deportivas que se habían creado acabaron cayendo en el desuso y siendo presa del vandalismo y de las malas prácticas, teniendo que ser cerrados al público como antes de la intervención. "Quizá se hiciera todo muy deprisa y sin invertir el dinero y el tiempo suficiente", comenta el representante vecinal, que cree que los materiales que se usaron en las obras primigenias no eran los adecuados para el uso que se les quería dar.

Un ejemplo de esto puede ser el solar que en su momento se habilitó en al calle de Mayoral. Dos mesas de pimpón hechas con cemento que hacen que la pelota rebote como si se tratara de un frontón, lo que, debido a su inutilidad, ha acabado convirtiendo las mesas en bancos muy apetecibles para los transeúntes y en asiento de los dueños de perros que han encontrado en el solar su particular parque de recreo. Con lo que eso conlleva.

De igual modo sucedió con el que era uno de los estandartes del proyecto. El jardín vertical que durante un tiempo se pudo ver en el número 94 de la calle de San Blas hasta que, "se tuvieron que retirar los andamiajes donde estaban las plantas porque la gente durante las noches de los fines de semana se subía a ellos", según se relata desde la asociación.

Un Circo Social, o un centro de recreo para mayores y pequeños

Ante este cúmulo de problemas, 'Esto no es un solar' pasó en poco tiempo de ser premiado con varios galardones de urbanismo sostenible a caer en el olvido, especialmente en el centro de la ciudad. "Ahora se va a trabajar en proyectos mucho más continuados y solventes", se explica desde el Ayuntamiento, que ya ha iniciado las obras en el solar que existe en el número 79 de la calle de Las Armas, destinado a acoger un 'circo social' impulsado por la Fundación Federico Ozanam y otras organizaciones para seguir algunos talleres iniciados en colegios de la zona, que pretende convertir el espacio en un centro cultural multidisciplinar abierto al barrio.

Asimismo, en el ya inexistente jardín vertical se pretende crear un área de apoyo a las tareas de rehabilitación de pacientes mayores que se llevan a cabo en el centro de salud de San Pablo, así como un parque infantil. Nuevas iniciativas que ya se han puesto en marcha, que se esperan que no vuelvan a caer en el "mal uso y el vandalismo" que una vez echó el cierre a sus predecesoras.

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