Zaragoza

Verano

Unas vacaciones en la ribera... del Ebro

Muchos ciudadanos aprovechan el domingo para pasear, descansar, pedalear o pescar a orillas del río, un sustituto para los que no pueden salir de la ciudad en agosto.

Las riberas no pierden actividad
A.A.C

El 1 de agosto comenzaron las vacaciones para miles de zaragozanos, la ciudad se ha vaciado en gran medida y el calor sofocante no alienta a salir de casa. Sin embargo, las riberas del Ebro se convierten en un oasis para soportar los pesados domingos de agosto.

Familias completas en bicicleta, ancianos que descansan a la sombra, parejas que pasean, o niños que corretean entre gritos de alegría al contacto con el agua de las fuentes. Estas personas completan la estampa de unas riberas que ni en agosto pierden su actividad mañanera. Sin la presencia de la molesta mosca negra, que este año ha dado un respiro, los caminos a orillas del Ebro son un hervidero de actividad.

Deporte para todos los gustos

Desde primera hora los más deportistas pedalean cerca del río, para soportar un poco mejor el calor. Familias completas equipadas con casco y un buen almuerzo recorren los alrededores del Ebro y el Parque del Agua para mostrar a los más pequeños los rincones más naturales de la ciudad.

En las sombras amplias que ofrecen los distintos puentes, descansan los más tranquilos al lado de su caña de pescar y una cerveza fresca. A los silenciosos amigos que esperan a algún pez despistado se unen padres orgullosos que enseñan a sus hijos otra forma de disfrutar del tiempo libre. Ramón, junto a su hijo de 10 años, ha plantado la caña bajo unos árboles y aprovecha para explicar algunas técnicas al pequeño entusiasmado con el reto. "Este año no hemos podido salir a ningún sitio por ahorrar -comenta el padre-, pero aún así hacemos cosas diferentes para que se entretenga, la piscina todos los días no puede ser".

A lo largo de las dos orillas, zaragozanos de todas las edades pasean solos o acompañados, parando de vez en cuando a beber un trago de agua o a refrescarse a la sombra de los numerosos árboles.

Los que tampoco descansan en agosto son los aficionados al Jugger. Como cada domingo, haga frío o calor, numerosos jóvenes se reúnen en la avenida de Ranillas para practicar este curioso deporte inspirado en la Edad Media, que combina el juego con balón y las armas de gomaespuma.

Un poco más adelante los piragüistas que tratan de hacerse con el río a las puertas del CN Helios no faltan a su cita ni siquiera en fin de semana.

Sol y sombra

Pero no todo es actividad, muchos ciudadanos prefieren acercarse a la orilla del río para olvidar la rutina diaria y simplemente tumbarse. Grupos de amigos aprovechan la gratuidad de estos espacios abiertos para tomar el sol sobre las toallas.

Pili y Francisco reposan mirando al río y reconocen que suelen venir a menudo "porque aunque pasa gente continuamente hay mucha tranquilidad". "Aprovechamos que no tenemos vacaciones todavía para salir a caminar un rato y luego relajarnos en un ambiente menos urbano", aseguran.

Otros padres descansan echados a la sombra con la amenaza de las travesuras de sus hijas que merodean riendo alrededor. "Les encanta venir aquí y tirar piedras al río, en casa no aguantan más y por la ciudad hace más calor", cuenta Jorge, mientras sus dos pequeñas dan alcance a su perro.

El sitio favorito de los más jóvenes sigue siendo una fuente, no importa si tiene surtidores, aspersores o un fino hilo de agua para llenar un globo, lo importante es acabar mojado de arriba abajo y disfrutar de las vacaciones sin salir de Zaragoza.

Etiquetas