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Zaragoza
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Cambios en los buses urbanos

"Cambiar las líneas de autobús en agosto solo le interesa al Ayuntamiento"

Los usuarios protestan por la "nocturnidad" con la que ha actuado el Ayuntamiento a la hora de cambiar los autobuses, unas quejas que también han llegado a internet.

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OLIVER DUCH

Más de 40 grados a la sombra, y teniendo que estar haciendo cábalas sobre cómo y dónde coger el siguiente bus. Ese es el escenario que se planteó este jueves en zonas como el Paseo Echegaray, que recibía los viajeros de Santa Isabel o Peñaflor, o el nuevo intercambiador del entorno del edificio del World Trade Center en el Actur, dos de los núcleos más cambiados tras el nuevo mapa de los buses urbanos de Zaragoza.

Y es que el estreno del nuevo recorrido de los autobuses ha pillado a los usuarios que no estaban de vacaciones "por sorpresa", y sin ninguna capacidad de planificación. Así lo denuncian las asociaciones de vecinos de la margen izquierda, una de la áreas más afectadas por los cambios en la líneas.

Pese a que el Ayuntamiento ha valorado estos cambios como "mejores para la eficiencia del transporte en la ciudad", los vecinos y usuarios han empezado a mostrar su malestar, sobre todo, por las fechas en las que se ha realizado la reordenación más importante del sistema de buses en 30 años.

En Santa Isabel, uno de los barrios más perjudicados al eliminarse una de las 3 líneas que pasaban por el distrito (la 45), se cree que la reforma ha pillado a todo el mundo en "fuera de juego". "Ahora mismo solo nos queda esperar a septiembre", explica José Carlos Faro, presidente de la Asociación de Vecinos de Santa Isabel, que espera que el 32 aumente la frecuencia y absorba los pasajeros que antes llegaban a la Plaza Paraíso con el 45.

"El problema es que nos quedamos sin una vía directa de llegada al centro, ahora tendremos que coger el 28, que pasa cada 30 minutos, o tener fe en el 32", explica el representante, que entiende que hacer este cambio en agosto "es fácil" para el Ayuntamiento, ya que se ofrece la vía del trasbordo "a la mitad de pasajeros de los que habrá en septiembre".

Evaluaciones y medidas en septiembre

"En unos días llegará gente de vacaciones que ni sabrá lo que ha pasado", explica Mauricio Ruiz, de la junta vecinal de Actur-Rey Fernando, otro de los barrios que más cambios han asumido. El vecino denuncia que, más allá de los recortes en 4 de las líneas que recorrían la zona, muchas paradas han sido suprimidas, dejando a mucha gente "perdida" sin tener tiempo para planificar una ruta alternativa.

En esta asociación se denuncia que ni el Ayuntamiento ni la empresa les comunicó con el tiempo suficiente los cambios que se iban a efectuar. "Hay señales que se han colocado de un día para otro", explica, sabiendo que así "la gente no empezará a quejarse hasta que vuelva la rutina de septiembre, y el Ayuntamiento ya haya dicho que está funcionando todo con normalidad".

Antes de la reforma, las líneas 42,43 y 44 llegaban al Actur solapando su recorrido con la línea de tranvía, algo que este uno de agosto pasó a la historia. "Sobre todo va a perjudicar a los estudiantes que se les obligará a hacer trasbordo, y a los vecinos de Juslibol, que se quedan con el 43 como prácticamente única salida".

Desde las asociaciones, se entiende que ahora mismo "no se puede hacer nada", más que "ir probando", y que la verdadera prueba de fuego del nuevo servicio llegará en septiembre, "cuando de verdad se vea todo lo que ha recortado", momento en el que se propondrán cambios, como el que se pide desde Santa Isabel, que reclama que el recorrido del 21 se acerque desde la Plaza Mozart para dar servicio al barrio.

Sorpresa, calor y trasbordos

El cambio de las 11 líneas afectadas ha sido reflejado por los usuarios del bus a todos los niveles, llegando a la redes sociales, donde se ha bromeado con lo que ha sido un súbito cambio para muchos.

"Te vas cinco días de Zaragoza y cambian los autobuses y el nombre de la compañía", o "Pongo a Dios por testigo que nunca jamás volveré a coger el 45" han sido algunos de los comentarios soltados en la red social Twitter, donde la reforma ha sido tomada con más humor que a pie de calle.

Además, desde hace dos días, una propuesta en la página change.org recoge firmas para devolver al estado anterior las líneas, periodo en el cual ha recogido más de 1.000 apoyos.

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