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Marchas rotas o manillares sueltos, los problemas más frecuentes de Bizi

El servicio público, que cuenta con más de 38.400 abonados, utiliza un sistema de doble mantenimiento que garantiza la revisión completa de cada bici al menos una vez cada dos meses.

Freno roto en una bicicleta del servicio
Freno roto en una bicicleta del servicio
A.A.C

El color rojo de Bizi Zaragoza se ha convertido en un elemento más del paisaje de la capital aragonesa. Según los datos de julio, más de 38.400 personas están abonadas al servicio y utilizan diariamente las 1.300 bicicletas disponibles, cada una con una media de uso de siete veces al día.

Sin embargo, el gran éxito de este servicio implantado en 2008 no está exento de quejas por el mal estado en el que se encuentran algunas de sus unidades. Frenos que chirrían y no cumplen bien su función, ruedas pinchadas, cambios de marcha rotos o bloqueados o asientos y manillares sueltos son los principales problemas con los que se encuentran los abonados.

Con un simple paseo entre las bicicletas se aprecian las averías más visibles, entre las que últimamente destaca la ausencia de la pieza que cubre el cambio de marchas en el manillar. Uno de los diferentes modelos de esta pieza, ya que no son iguales en todas las bicis, desaparece a los pocos días de su reparación. Las marchas suelen funcionar sin el marcador exterior, aunque a veces se bloquean.

Algunos usuarios critican también la falta de civismo de algunos de los usuarios, que maltratan las bicicletas, suben varias a un mismo vehículo e incluso colocan piedras pequeñas en los anclajes para impedir la correcta devolución cuando se llega al destino.

Manillares rotos

Pero, sin duda, el mayor peligro reside en la rotura del manillar de la bicicleta cuando el usuario está sobre ella, algo que ya han experimentado varios ciudadanos. El pasado miércoles, un ciclista tuvo que ser trasladado al hospital tras resultar herido al caer de una bicicleta del servicio Bizi, después de que se partiese esta pieza. El joven, de 22 años, sufrió cortes en una pierna y tuvo que ser operado, según fuentes cercanas a la familia.

Otros usuarios han sufrido el mismo accidente aunque, afortunadamente, sin daños personales. Nacho, que utiliza este servicio todos los días para ir a trabajar, explica que, en una ocasión, "al ir a cruzar el balcón de San Lázaro hacia la calle de Sobrarbe se partió el manillar y me caí. Por fortuna no sufrí ningún daño porque acababa de arrancar". Este zaragozano reconoce que sigue utilizando diariamente las bicicletas pero ahora "lo que hago es mirar bien toda la bici antes de salir".

Críticas al mantenimiento

Los usuarios, sobre todo aquellos que usan el servicio con más frecuencia, denuncian que el mantenimiento de las bicicletas ha empeorado desde su estreno. Nacho asegura: "Tengo asumido que la contrata ha rebajado el nivel y los que las utilizamos a diario lo notamos. Puedo aceptar que los pedales se bloqueen o estén doblados, que puedan saltar las marchas, que las ruedas vayan bajas de presión o que no funcione la luz, pero lo que siempre compruebo es que el manillar esté bien sujeto". A lo que añade: "A veces va un poco suelto y simplemente es cuestión de apretar una rosca que lleva -eso sí, mancha un poco-, pero si tengo dudas con el manillar la dejo donde estaba y cojo otra o me voy andando, prefiero llegar tarde que arriesgarme".

Carlos, otro abonado al servicio, cuenta que hace unos días se le rompió la cadena mientras circulaba por la calzada. En su caso tampoco hubo que lamentar daños, pero sí que critica que, a pesar de la subida del coste del servicio, "el estado y mantenimiento ha empeorado considerablemente".

El sistema de reparación

Fuentes del Ayuntamiento de Zaragoza explican que el servicio de mantenimiento de las bicicletas tiene un doble sistema. Por un lado, los encargados de reordenar las unidades revisan las estaciones para recoger las bicicletas estropeadas. Por otro, cada noche se seleccionan aleatoriamente una serie de bicis que son llevadas al taller para una revisión completa. "De las 1.300 bicicletas, cada una se examina de media una vez cada dos meses", aseguran.

Para prevenir los problemas, la web de Bizi y el propio Consistorio aconsejan revisar el vehículo antes de comenzar a pedalear y devolverla al anclaje si se detecta algún fallo. Las bicicletas devueltas varias veces por los usuarios sin usar se bloquean para avisar de alguna incidencia. Además, existe un código no escrito que consiste en dejar el sillín hacia atrás para avisar al resto de usuarios y a la empresa de mantenimiento del fallo.

Triple seguro, pero solo para el buen ciclista

El servicio Bizi cuenta con un triple seguro para los usuarios, que incluye el de responsabilidad civil, el de accidentes y el de asistencia jurídica. Sin embargo, desde el Ayuntamiento recuerdan que este seguro solo cubre al usuario "cuando hay alguna incidencia si se rompe con un uso normal". Es decir, mientras no se demuestre que el conductor estaba realizando maniobras peligrosas.

También existe un matiz importante a tener en cuenta, explican fuentes del Consistorio, "para beneficiarte tienes que ser el titular de la tarjeta, si un abonado presta la tarjeta a otra persona, el propio servicio puede denunciarte, porque el titular es responsable de lo que le pase a la bici mientras está en uso".

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