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Sin ofertas para explotar el restaurante del museo Pablo Serrano de Zaragoza

Ya son dos las ocasiones en las que el Gobierno de Aragón ha sacado a concurso la gestión del restaurante del museo y no ha recibido oferta alguna.

Sin ofertas para explotar el restaurante del museo Pablo Serrano de Zaragoza
JOSÉ MIGUEL MARCO

Ya son dos las ocasiones en que el Gobierno de Aragón ha sacado a concurso público la gestión del restaurante del IAACC Pablo Serrano de Zaragoza y no ha recibido oferta alguna. Huérfano de inversores interesados, el contrato es de tipo mixto (de servicio y obra). En él se contempla la adecuación completa del propio restaurante y de varios espacios para máquinas expendedoras. 

La instalación de un restaurante en el edificio no constaba en el proyecto de remodelación que vio la luz en el mes de marzo de 2011. Un año más tarde, se hizo pública esta posibilidad y las condiciones de la infraestructura. El pliego inicial que regía la contratación del servicio contemplaba tres zonas claramente diferenciadas. La primera, una sala de restauración con 'office', de 90 metros cuadrados y capacidad para 50 comensales. La segunda constaba de diferentes espacios: cocina y cámaras (20,85 metros), almacén (3 metros), vestuarios de personal (5,86 metros) y aseos públicos (17,12 metros).

El último bloque lo hubiera constituido un espacio de 430,34 metros cuadrados para una terraza sobre el estanque ubicado en la fachada principal (en el paseo de María Agustín), por donde se podría acceder al área de restauración.

Por otro lado, el servicio de venta de frigorígicos expendedores contemplaba la instalación de al menos dos máquinas de bebidas frías (una para el público en general y otra para el personal del museo).

100.000€ en obras

El principal factor que, sin duda, ha echado para atrás a más de un interesado, es la inversión mínima marcada en los pliegos para acondicionar y equipar el local. El ganador del concurso se veía obligado a invertir al menos 100.000 euros, y entre las obras marcadas se incluía un cerramiento exterior, la terraza y una puerta de seguridad. También se veía comprometido a aportar todo el mobiliario y equipamiento industrial necesarios, así como una línea wi-fi gratuita.

Además de esta importante cantidad, la dirección general de Patrimonio Cultural exigía cierta "solvencia económica y ?nanciera y solvencia profesional". El plazo de duración del contrato -sin presupuesto base de licitación al no constituir un gasto para la Administración Pública- hubiera sido de siete años, prorrogables por un período similar.

Sin biblioteca ni tienda de recuerdos

El restaurante no es el único espacio del recinto que ha quedado huérfano. También resultó desierto, a finales del año pasado, el concurso público para la explotación del servicio de tienda y librería.

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