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...pero El Justicia le pide explicaciones por no responder a las quejas que han recibido

Los residentes llevan sus quejas por el elevado volumen de los conciertos ante El Justicia, que recrimina al Ayuntamiento su falta de colaboración.

Los vecinos de La Almozara han vuelto a mostrar su malestar ante las molestias generadas por el Anfiteatro de la Expo. El recinto, lugar habitual de conciertos y actuaciones con la llegada del buen tiempo, impide conciliar el sueño a los residentes más cercanos al río Ebro del barrio zaragozano.

Como consecuencia, han elevado su quejas hasta el Justicia de Aragón, que estudia el caso para evaluar posibles infracciones y buscar una solución. De hecho, la institución lleva tiempo detrás de este problema, ya que sus abogados recibieron una denuncia de la situación el pasado mes de noviembre, que se unía a otras del verano pasado

En el escrito presentado se critica “el excesivo ruido que se genera en alguna de las actividades organizadas por el Ayuntamiento en el ámbito de los 'Festivales del Ebro’; concretamente, se alude a los conciertos y actuaciones del Anfiteatro del Frente Fluvial, que en algunas ocasiones se prolongan hasta las 04:00 horas en días laborables”.

La protesta ante el Justicia recoge que “numerosas veces se han quejado en el Ayuntamiento, y que la Policía dispone de mediciones hechas en sus domicilios donde se acredita que se superan ampliamente los límites sonoros establecidos en la actual Ordenanza, a pesar de que la distancia entre las viviendas de La Almozara y dicho Anfiteatro es de unos 400 metros en línea recta”.

Se trata de un problema que afecta a buena parte del barrio. Con la llegada del calor, que obliga a pasar la noche con las ventanas abiertas, muchos vecinos no pueden conciliar el sueño. “Se oye hasta los gritos de la gente entre canción y canción. Imagínate cuando los altavoces suenan a todo volumen”, lamenta Sergio Sánchez, residente en la avenida de La Almozara.

“El verano pasado se comentaba que habían hecho algo con el sonido para que no viniera en dirección al barrio, pero este año se oye más que nunca, es insoportable”, critica Julia Lacasta, vecina de la calle Batalla de Almansa.

De hecho, el Ayuntamiento de Zaragoza acordó tras la clausura de los Festivales del Ebro de 2009 “introducir medidas correctoras y preventivas de ruido”, consistentes en la “implantación de un sistema de medición en tiempo real de los niveles” del sonido. A lo largo de estos años se han intentado implantar mejoras que reduzcan las molestias vecinales, aunque sin gran éxito.

El Justicia ha requerido al Consistorio, hasta en tres ocasiones en los últimos meses, información sobre el grado de aplicación y eficacia de estas medidas sin obtener respuesta alguna. Por ello, da un tirón de orejas a los responsables municipales y trasmitiéndoles un Recordatorio de Deberes Legales, relativo a su obligación de auxiliar a esta institución en sus investigaciones.

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