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CHA e IU piden la defensa de trabajadores y clientes de Caja España en Aragón

El cierre de oficinas en Aragón supone la desaparición de 97 empleos y que 43.210 clientes se queden sin oficinas de referencia.

Chunta Aragonesista e Izquierda Unida han exigido al Gobierno de Aragón que intervenga en la defensa de los intereses de los clientes y trabajadores aragoneses de Caja España, ante la decisión de cerrar las oficinas de esta entidad en la comunidad.

El Banco Ceiss, resultado de la unión entre Caja España y Caja Duero, ha decidido prescindir de 1.320 empleados y el cierre de gran parte de sus oficinas, lo que en Aragón supone la desaparición de 97 empleos y que 43.210 clientes se queden sin oficinas de referencia en Aragón. Actualmente hay dieciséis en Aragón, de las que trece están en la ciudad de Zaragoza, una en Calatayud, una en Huesca y una en Teruel.

El diputado de CHA José Luis Soro defenderá una iniciativa en las Cortes, el próximo lunes, para instar al ejecutivo a apoyar a los 97 trabajadores de Caja España que se quedarán sin empleo, para que puedan alcanzar el acuerdo más favorable y con respeto a sus derechos laborales.

"Los clientes que tienen depositados sus ahorros, en vigor sus créditos, o préstamos personales e hipotecas en esta entidad van a quedarse sin lugar físico al que acudir para realizar sus gestiones, lo que les dejará claramente desatendidos, y no es ninguna solución afirmar que pueden irse a otro sitio, porque no es tan sencillo", ha afirmado José Luis Soro.

También IU llevará a las Cortes una iniciativa para exigir al Gobierno de Aragón que realice las acciones necesarias para garantizar la apertura de las oficinas centrales de CEISS (Caja España y Caja Duero) de las tres capitales de provincia como medida principal para la defensa y protección de los trabajadores de la entidad y los clientes aragoneses.

El portavoz de Economía y Empleo de IU, Luis Ángel Romero, ha explicado que el plan de reestructuración de Ceiss, como todos los bancos que han recibido fondos de recapitalización, está basado en la desconsolidación de sus activos inmobiliarios, el cierre de 263 oficinas y la reducción de su plantilla en 1.502 empleados a través de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de extinción.

La fusión entre Caja España y Caja Duero en el año 2010 ya tuvo "una mala consecuencia": una primera reordenación de los recursos humanos y técnicos que afectó a más de 900 empleados y el cierre de cerca de 200 oficinas, de las cuales 14 estaban en Aragón.

"Una vez más la solución a los problemas vuelve a ser el recorte de personal y el cierre de oficinas, siendo los trabajadores, nuevamente, los sacrificados debido a la mala gestión de las direcciones de la entidad", ha dicho Romero.

En cuanto a las negociaciones entre la dirección y el comité de empresa, lamenta que, a pesar del acuerdo alcanzado entre la dirección de Ceiss y los representantes de los trabajadores por el que se reducen de 1.500 a 1.200 los despidos previstos en el conjunto de España, Aragón pierde todo su activo, y son despedidos todos sus empleados y se cierran todas las oficinas.

Y en Aragón se quedarían "totalmente desprotegidos", sin oficina de referencia, unos 45.000 clientes debido al cierre de las dieciséis oficinas de la zona, apunta el diputado.

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