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Sabor agridulce en la Feria del Libro de Zaragoza

La caseta de la editorial Satori, especializada en la cultura japonesa, se alza como la gran novedad de esta edición.

Los actos continuarán a lo largo de la próxima semana
Sabor agridulce en la Feria del Libro
A. E.

En un domingo ventoso pero con mejores temperaturas, han sido muchos los zaragozanos que se han acercado a la Feria del Libro de la capital aragonesa para ojear, comprar (en los mejores casos) y conseguir la firma de sus autores preferidos.

Porque, hasta el próximo 9 de junio y en horario de 11.00 a 14.00 y 18.00 a 21.30, la plaza de Aragón de Zaragoza reúne 52 casetas y 30 expositores con las principales editoriales y librerías de la ciudad, así como otras procedentes de diversos puntos de España.

Entre ellos se encontraba la editorial Eclipsados, especializada en poesía y con una oferta de prosa concreta. Aunque consideran que todavía es "demasiado pronto" para analizar resultados, confiesan estar "muy satisfechos" con el inicio de la feria, que ha demostrado ser "mejor que en los últimos años". 

"Nosotros jugamos con el prestigio que tenemos de cara al lector", ha explicado su director, Ignacio Escuín. "Quien se acerca a Eclipsados sabe lo que va a encontrar, y eso es bueno - ha añadido-. Tenemos gente que viene por las novedades sin preguntar de quién son, porque confían en lo que les ofrecemos".

Pero no todos los puestos comparten esta visión tan optimista. "Con la gente que hay no se puede vender. Las cosas podrían ir mucho mejor", ha indicado Félix González, de la librería zaragozana Portadores de Sueños. 

Nuevos planteamientos

Además de las casetas, la feria cuenta con talleres, firmas de libros (con la participación de unos 250 autores) y presentaciones. Pero la falta de respuesta del público vista en los últimos años empieza a plantear la necesidad de alternativas más "atrayentes".

"Casi todos los actos culturales adolecen de falta de atractivos. Debemos buscar otras opciones, que animen a la gente a acercarse y meterse en los libros y que eliminen las barreras que hay con las librerías y editoriales", ha indicado el poeta Emilio Gastón.

Como ejemplo, la fusión con otros elementos creativos como los pintores (pidiéndoles que expongan sus cuadros en las casetas) o fomentar la participación de los movimientos artesanales y de autoedición que están surgiendo en la ciudad.

"Si hay algo que actualmente no tiene cabida en esta feria hay que hacérsela – ha concluido Gastón-. Los rapsodas (recitadores de poemas) serían una buena línea de trabajo. Debemos hacer que la gente se emocione y se haga verdaderamente partícipe de la actividad cultural de nuestra ciudad".

Crónica en Fukushima

La principal novedad de este año (cuya publicación coincide con la Feria del Libro de Zaragoza) viene de la mano de la editorial Satori, especializada en la cultura japonesa. Se trata de la crónica 'Fukushima, vivir el desastre', de Takashi Sasaki.

Este libro recopila todas las vivencias y experiencias publicadas por el autor en su blog tras negarse a dejar su casa (cercana a la central nuclear) después de que fuese decretado por el Gobierno japonés.

Otra de sus novedades (que lleva en el mercado cerca de un mes) es la colección bilingüe de haikus(poesía tradicional japonesa). En estos libros se presentan las obras en japonés kanji (símbolos utilizados para la escritura), japonés romaji (las palabra escritas con las letras de nuestro abecedario) y la traducción en castellano, así como un comentario que permite comprender y apreciar mejor el significado del haiku.

"La cultura japonesa atrae cada vez más. Mucha gente de nuestra generación se ha criado viendo anime (dibujos animados japoneses) o leyendo cómic manga, y poco a poco se van adentrando más. Muchos llegan al punto de leer a autores muy serios de la talla de Unamuno", ha explicado Marian Bango, miembro de la editorial. Como ha asegurado Bango, en pocos años este tipo de literatura tendrá "todavía más tirón".  

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