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La parroquia de San Pablo entrega 6.000 kilos de comida al mes a personas necesitadas

El Justicia de Aragón se reúne con el párroco para "conocer las necesidades" del barrio y "poner voz a los que no la tienen".

La parroquia de San Pablo de Zaragoza entrega 6.000 kilos de comida al mes, y atienden a 1.500 personas que se encuentran en situación de exclusión social. En este contexto, su párroco reclama más coordinación entre las organizaciones sociales, para evitar duplicidades, y mayor presencia policial en el Casco Histórico, a partir de las 19.00. 

Así se lo ha trasladado el citado párroco, Santiago Fustero, al Justicia de Aragón, Fernando García Vicente, este jueves durante una reunión en la que se ha explicado la labor social de la parroquia para paliar las consecuencias de la crisis económica.

Fernando García Vicente ha concretado, en declaraciones a los medios de comunicación, que este encuentro se enmarca dentro de las visitas que está realizando a las zonas donde sus ciudadanos "puedan estar en una situación más vulnerable", con el fin de "conocer las necesidades e intentar buscar soluciones y poner voz a los que no la tienen".

En la parroquia de San Pablo, el Justicia ha afirmado que el Casco Histórico es una de las zonas "más deprimidas" de la capital aragonesa, "con un porcentaje de personas con necesidades especiales muy alto que, en muchos casos, que no han nacido aquí, que se encuentran en paro, que viven de la prostitución y de vender drogas".

Así, Fernando García Vicente ha indicado que la labor de la parroquia es "ejemplar", ya que "reparten 6.000 kilos de comida al mes, atienden a 1.500 personas y, además, tratan de atender otras necesidades sociales, como falta de escolarización, abandono escolar y falta de vivienda", dado que la parroquia proporciona más de 20 pisos para personas que no pueden acceder a una casa.

"En muchas ocasiones hemos rehabilitado nosotros las casas para dar cobijo a algunas familias con cuatro o cinco niños, y muchas veces se trata de mujeres que están solas", ha apostillado el párroco.

Fustero ha señalado que el 80 por ciento de las mujeres que tienen que ocuparse solas de sus hijos son extranjeras y han sido abandonadas por sus maridos.

De esta forma, también ha agradecido que "la sociedad está respondiendo y hay muchas organizaciones que realmente ayudan a paliar la situación", porque "se están volcando" en las personas con

Más coordinación

Santiago Fustero ha planteado la necesidad de una mayor coordinación entre las organizaciones sociales que ofrecen ayuda en la zona y con el Ayuntamiento de Zaragoza porque, aunque todos realizan labores importantes, "en algunos casos se podrían estar produciendo duplicidades".

"Reconociendo que el Ayuntamiento hace un esfuerzo importante en este barrio, nos gustaría que se coordinara un poco más con otras entidades", ha insistido el sacerdote, quien también ha reclamado que se pongan en marcha más iniciativas que se centren en los problemas de los ciudadanos que se encuentran en situación de exclusión social.

Además, ha subrayado la necesidad de que haya más presencia policial en las calles del barrio "a partir de las 19.00", para "evitar hechos que podrían ser constitutivos de delito y actuaciones incívicas", lo que hace que "este sitio se haya convertido en un lugar en el que una parte de la población no viene por miedo o por resultarle incómodo".

Educación

Por otra parte, ha solicitado que se aumenten los servicios de mediación y de educación en valores de las personas que están aquí, "que muchas de ellas son de culturas muy distintas".

Santiago Fustero ha sostenido "la necesidad de educadores de barrio", sobre todo para los jóvenes. "Las personas a veces están en situaciones muy complicadas, sin ingresos o con pocos, de alguna forma tienen que sobrevivir".

Por ello, "tenemos que incidir en atender a los niños y a las familias, que, en ocasiones, llegan a estas situaciones porque antes no les hemos apoyado o educado adecuadamente para que puedan tener un futuro, y no lleguen a esa situación de exclusión social", ha mencionado.

En este punto, Santiago Fustero ha mencionado que hay muchas expulsiones de alumnos en los colegios por violencia, "y se tendría que buscar las causas de esos conflictos".

"Hemos tenido niños que han estado en clase la mitad del curso, debería haber algún tipo de mediación, porque los expulsan pero las familias no se hacen cargo. Debería haber un centro o un lugar donde puedan estar", ha aseverado.

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