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"En Las Fuentes hay personas afectadas por la radiación de las antenas de telefonía móvil"

La asociación vecinal del barrio sostiene que algunos vecinos se han tenido que mudar y busca medidas para "garantizar la inocuidad de las ondas electromagnéticas en la salud".

Antenas en la calle de Silvestre Pérez
"En Las Fuentes hay personas afectadas por la radiación de las antenas de telefonía móvil"
T. M.

La preocupación demostrada en los últimos meses por un grupo vecinos de Las Fuentes, -concretamente por quienes residen en el entorno de las calles de Silvestre Pérez y de Comuneros de Castilla-, ante los efectos que las antenas de telefonía móvil generan en su salud ha puesto en alerta a la asociación vecinal del barrio. Una entidad que, hace tan solo unos días, organizó una mesa redonda para hablar sobre lo que consideran ser “un tema conocido por todos, sobre el que incluso hay estudios que proporcionan evidencias de los daños que las radiaciones electromagnéticas producen en nuestra salud”. “De hecho, en el barrio hay personas afectadas y por ello tenemos que luchar porque la potencia y la distancia de las antenas de telefonía móvil garanticen la inocuidad para nuestra salud”, comenta Diego Luque, secretario de la agrupación de vecinos. 

Pero esta es tan solo la primera de las “varias” iniciativas que el colectivo se ha propuesto realizar en esta materia. “No tenemos fechas cerradas, pero estamos valorando la posibilidad de organizar más charlas. Igualmente, vamos a proceder a pegar carteles informativos en los edificios más afectados”, apunta Luque.

Y es que, según estiman desde la Asociación de Vecinos Las Fuentes, “la proximidad y la potencia de estos terminales pueden ser causas de insomnio, depresión, dolores de cabeza… De hecho, ha sido por alguna de estas dolencias, por la que muchos de nuestros vecinos han tenido que cambiar de domicilio”. “En otros casos, algunos afectados, después de haber realizado las mediciones de radiación oportunas, se han visto obligados a cambiar los cristales de sus ventanas, como garantía para minimizar el impacto”, dice Diego Luque, quien estima que son “diez” los terminales repartidos por el distrito.

“Es un tema que sí preocupa en el barrio. Casi todo el mundo conoce a alguien o ha oído alguna referencia a la relación entre las antenas y el insomnio o la ansiedad. A mí no me ha ocurrido nada parecido, pero sí es cierto que ha habido casos”, comenta Ramón L., vecino de la calle de Silvestre Pérez.Falta de sueño

Precisamente, “la falta de sueño” es lo que más padece L. A, una vecina del distrito que prefiere ocultar su identidad, residente en el entorno de Comuneros de Castilla. “Conozco casos de enfermedades importantes por esta causa”, afirma. “A pesar de lo que digan, los efectos por las radiaciones sí se notan”, comenta la vecina.

Una problemática que, aún con la implicación y el apoyo de la agrupación vecinal, “tiene una complicada solución”. “No queda otra más que esperar a que finalicen los contratos que tienen las empresas de telefonía con las comunidades de propietarios para intentar que retiren las antenas”, explica Luque. “En Torrero, acaban de quitar la última que quedada en la plaza de Las Canteras. Han tenido que pasar seis años desde que comenzaran las quejas vecinales para que el problema quedara resuelto”, cuenta el secretario de la asociación Las Fuentes.

Pero, ¿de quién depende finalmente la instalación de estas antenas? Desde el Ayuntamiento explican que “quien autoriza la colocación y la potencia de emisión es el Ministerio de Industria. Los consistorios carecen de esa potestad. Bien es cierto que si se piensa en centros más sensibles, como pueden ser hospitales o colegios, se informa al ministerio de tal ubicación”. “Una vez que la operadora tiene el permiso de Industria es necesario que esta esté incluida en un plan de implantación, para lo que se ha de presentar una autorización del Ministerio y una documentación que precisa el emplazamiento, el impacto visual y la relación de edificios cercanos. Es entonces cuando el Ayuntamiento comprueba la documentación y saca a exposición pública esa petición, comunicándolo a los edificios colindantes. Después, se resuelven las alegaciones y, sí si las hay, se consulta con la comisión municipal de Patrimonio, para posteriormente tramitar la licencia”, explican fuentes municipales.

“Hay que recordar que en noviembre de 2012, Industria decidió que los ayuntamientos prescindieran del control de las antenas, de manera que ya no fuera preciso dar licencia. Aquí, de momento, se ha hecho una interpretación de la ley más exigente,

y el Consistorio continúa solicitando la documentación citada”, concluyen las mismas fuentes.

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