Zaragoza

Desde marzo

Visitar el pueblo viejo de Belchite cuesta seis euros

El ayuntamiento ha decidido prohibir el acceso libre al conjunto histórico, que solo se podrá visitar contratando el servicio de visitas establecido.

El vandalismo ha sido una de las razones para cerrar el acceso libre al viejo Belchite
J. L. G

Visitar Belchite Viejo a cualquier hora y sin ningún tipo de control ha pasado a la Historia. El Ayuntamiento de la localidad zaragozana ha decidido vigilar de cerca las visitas al conjunto histórico a través de un programa de visitas guiadas. Contratar este servicio, que tiene un coste de 6 euros por persona, es requisito imprescindible para el que quiera visitar lo que la Guerra Civil y el inclemente paso del tiempo dejaron del pueblo desde hace aproximadamente dos semanas.

La propuesta del Ayuntamiento belchitano (PSOE) de racionalizar todo lo relativo al pueblo viejo ha tardado en gestarse meses y cuando llegó al pleno del Consistorio recibió el apoyo de todos los partidos con representación.

“Hemos tenido suerte de que en estos años no haya pasado nada. Se han cometido muchas imprudencias y las cosas no podían continuar así”, ha explicado Juan Antonio Antón, concejal de Turismo de Belchite. Acceso a zonas con peligro de derrumbes, destrozos en el patrimonio o expolio de los restos son algunas de las circunstancias que se daban en el viejo Belchite y que han llevado al Ayuntamiento a tomar medidas con todo lo relacionado con el conjunto histórico.

Para atestiguar la cantidad de comportamientos irresponsables, a modo de dato, el concejal belchitano ha referido que durante la adecuación del conjunto histórico se ha recogido hasta una tonelada de basura.Una valla

El Consistorio ha vallado el perímetro del pueblo viejo -- se trata de un valla disuasoria en el que con carteles se advierte de la prohibición de sobrepasarlo, según ha señalado Antón -- y ha instalado una puerta en el Arco de la Villa. Se trata de una reproducción en madera de una puerta del siglo XVIII, la que se cree que había hace años, aunque no hay constancia gráfica.

Quienes quieran acceder al viejo Belchite deben ahora concertar una cita previa a través de una web habilitada por el Consistorio zaragozano al efecto o por teléfono. De lunes a viernes se han establecido dos horarios de visita cada día (a las 12.00 y a las 17.00 en horario de verano) y cuatro los fines de semana y festivos (10.30, 12.30, 16.00 y 18.00).

Los guías encargados de la visita, cuya duración aproximada es de una hora y 15 minutos, son todos naturales del pueblo, algo que enriquece la actividad, según Antón, y que además ha ayudado a reducir la tasa de paro en la localidad.

A lo largo del recorrido se han instalado cinco audioguías en cuatro idiomas (inglés, francés y alemán, además de castellano) con relatos muy cuidados sobre todo lo que paso en Belchite.

Sin ayudas públicas para Belchite

Otro de los motivos que ha llevado al Ayuntamiento de Belchite a restringir las visitas ha sido la necesidad de conseguir dinero para invertir en la restauración de los edificios, ante la falta de ayudas de otros organismos públicos aragoneses y estatales.

Parte del dinero recaudado con las entradas irá destinado a evitar situaciones como la ocurrida en el año 2002, cuando la parte superior de la Torre del Reloj se desprendió y hubo que intervenir de manera urgente para que la torre mudéjar, declarada Patrimonio de la Humanidad, no se viniera abajo.

Otra parte se destinará a poner en marcha cinco proyectos turísticos en total. El primero ha sido la actuación sobre el viejo Belchite. “No queremos que las decisiones que ya hemos tomado se queden aquí. Queremos hacer un turismo sostenible en el tiempo”, ha indicado Antón.

Esta primera fase de actuación concluirá a finales de este verano, cuando se ponga en marcha un hotel en Belchite, para dar cobijo a todos aquellos turistas interesados en conocer a fondo la historia del pueblo.

El segundo proyecto, según ha adelantado Antón, consistirá en la creación de un laberinto que pretende servir como una metáfora del camino que deben de seguir los hombres. Los pasillos de la instalación invitarán a reflexionar y estarán llenos de objetos y actuaciones artísticas. “Los caminos a izquierdas y derechas no llevarán a ningún lado, solo se podrá salir del laberinto tomando los caminos del centro”, ha explicado el concejal de Turismo. Este proyecto se encuentra en fase de estudio y será un realidad en los próximos meses.

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