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Los orines de los perros, perjudiciales para los soportes de las farolas

Según apuntan desde el Ayuntamiento, el pis de los canes junto con los golpes y el paso del tiempo ?favorecen el proceso de deterioro? de las luminarias.

Los orines de los perros, perjudiciales para los soportes de las farolas
A. P.

En Zaragoza, las farolas de la vía pública cuentan, según explican fuentes municipales, con columnas galvanizadas –proceso a través del cual se cubre un metal con otro-, que se pintan “periódicamente para protegerlas de oxidaciones y alargar su vida”. “Además hace casi una década, se aplica hasta los 80 centímetros de altura otra capa de una mezcla bituminosa para defenderlas de la corrosión, que se puede producir por golpes, por las cadenas de seguridad de las bicicletas, y por los orines de los perros, los cuales pueden favorecer un proceso”.

Es precisamente esta última razón la que preocupa a los vecinos del entorno de las calles de Gascón de Gotor, Arzobispo Morcillo y Carrera del Sábado, que han comprobado cómo en las últimas semanas las luminarias de las citadas vías “están en proceso de cambio”, tal y como confirman desde el Ayuntamiento.

“No hay más que comprobar, en cualquier paseo diario, cómo algunos dueños de perros permiten que sus mascotas levanten la pata, sin ningún reparo en cualquier farola o pared. Las consecuencias las puede comprobar cualquiera. Solo hay que ver los agujeros que, con el paso del tiempo, se han ido formando en las columnas del alumbrado”, apunta Leonor de Juan, vecina de la zona. “Ahora que las están cambiando se ven con toda claridad”, comenta, “indignada”, la zaragozana. “Es alucinante el poco civismo de algunos. No estoy en contra de que la gente tenga animales, pero sí de que se cuide y se respete el mobiliario público”.Zonas específicas para mascotas

Opinión compartida por Alberto Puebla, que también reside en el entorno. “La corrosión es producida en su mayor parte por la acidez de los orines de los perros. Por una meada no pasa nada, pero 20 o 30 al día causan estragos con el paso del tiempo. Así, el mástil de la farola acaba desapareciendo, con el consiguiente peligro de rotura y de que se produzca un accidente. Hay muchas zonas de Zaragoza en las que ocurre lo mismo, no solo con las farolas sino con barandillas, pivotes…”, comenta Puebla. “Tal vez si el Ayuntamiento se tomase en serio el problema y crease zonas específicas para las mascotas no ocurrirían estas cosas. Una vez que estos espacios estuviesen listos, habría que informar a los dueños de los canes y sancionar al que no colaborase”, insiste Alberto Puebla.

“He oído casos de personas a las que han multado por permitir que sus mascotas defecasen en la calle y, después, no recoger las heces. Deberían hacer lo mismo cuando deciden orinar en las esquinas de cualquier vivienda o, como es el caso, en una farola. Solo hay que ver cómo están las que todavía no se han cambiado. El cerco que se crea alrededor ya es permanente”, dice Ana María Martínez, vecina de la calle de Sevilla.

Mientras, desde el Ayuntamiento de Zaragoza explican que “las luminarias las cambian cuando los conservadores constatan que hay corrosiones o cualquier otro problema. Tan importante como el cambio que se produce cuando se termina la vida de los materiales, es el mantenimiento”, concluyen las mismas fuentes.

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