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Culmina la instalación de los toldos de la Expo

La nueva cubierta no dejá indiferente a nadie: desde los turistas curiosos en busca de su Comunidad, hasta los vecinos que critican la escasa sombra que aportan.

Imagen de la nueva cubierta
Culmina la instalación de los toldos de la Expo
I.M.

El Ayuntamiento de Zaragoza ha dado por concluida la instalación de la nueva cubierta de toldos del recinto de la Expo. En concreto, se han colocado 158 lonas que han sustituido al anterior sistema de topos, que se había ido deteriorando con el paso del tiempo desde su inauguración en la muestra de 2008.

El diseño de los toldos pertenece al aragonés Isidro Ferrer y muestran los nombres de los 106 países que oficialmente participaron en el evento, y de las 52 provincias españolas. La intención del Consistorio fue desde un principio renovar la antigua estructura introduciendo “un elemento urbano conmemorativo que recuerde la celebración de la Exposición” y por otro lado “mejorar la imagen, seguridad y eficacia, ya que el sistema de lonas resulta más efectivo, más sencillo de reparar y más resistente a condiciones meteorológicas adversas”.

Para ello se han utilizado unas lonas cuyas sombras pretenden simular las de los cañizos que hay en las riberas del río. “Todas están microperforadas para soportar mejor las rachas fuertes de viento y han sido tintadas con un material especialmente preparado para soportar mejor y resistir las inclemencias climatológicas”, señalan fuentes municipales.

Además, la referencia geográfica de la nueva instalación parece servir de reclamo para los turistas que llegan a la ciudad, que buscan su lugar de origen para fotografiarse con los suyos. Sin embargo, no todos los paseantes de esta zona de Ranillas lo ven con tan buenos ojos. “No sé si durarán mucho, pero lo que es seguro es que no dan nada de sombra. Parece que se han quedado a medias”, señalaba esta semana Carlos Manterola, vecino del Actur asiduo a transitar por esta parte de la ribera.

Y no es el único. El número de lonas instaladas parece ser insuficiente para su cometido, que no era otro que el de crear “el efecto de un techo tradicional de cañizo”, como se señaló en la presentación del proyecto. “Yo pensaba que aún no habían acabado, si lo dejan tal cual no hará gran cosa”, comentaba Antonia Cebrián junto al Banco Ecogeográfico.

El precio de licitación del proyecto fue de 49.000 euros y en el mismo se incluía la retirada de la antigua estructura, la colocación de la nueva y el mantenimiento durante los dos primeros años.

Reabre el restaurante del Acuario

Por otro lado, el Acuario fluvial de la Expo ha reabierto su cafetería-restaurante con capacidad para 120 comensales. De esta forma, la ciudad recupera uno de sus espacios culinarios más atractivos desde la celebración de la muestra. Ubicado en la tercera planta del edificio, ofrece desayunos, tapas y raciones y un menú diario por 9,5 euros entre semana y por 14 euros los sábados, domingos y festivos.

Para esta misma primavera está prevista la inauguración de otra cafetería en la planta baja, con la vista puesta en la apertura de la Ciudad de la Justicia.

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