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¡A la sopa boba!

La Marea Naranja recrea este domingo las colas que se formaban para recibir comida de la beneficencia y alerta de que "no estamos lejos de volver a esa situación"

Fotografía del archivo de La Caridad que ilustra el reparto de comida hace más de 70 años.
¡A la sopa boba!
LA CARIDAD

Hace un siglo que la beneficencia repartía en Zaragoza la sopa boba, un caldo elaborado con restos de comida que se distribuía entre aquellos que no tenían nada que llevarse a la boca. Las cosas no han cambiado tanto desde entonces. El colectivo Marea Naranja formado por ciudadanos, profesionales y usuarios de servicios sociales advierte de que la realidad supera a la ficción y “no estamos lejos de volver aquellos tiempos”.

Este domingo, a las 12.00 han organizado una recreación en la que se repartirá la sopa boba de la misma forma y en el mismo lugar en que se hacía antaño en La Caridad (calle de Moret) para recordar la difícil situación por la que atraviesa gran parte de la ciudadanía.

“Es una recreación que queremos hacer con toda la seriedad del mundo”, comienza explicando Gustavo García, director de la Casa de Amparo y del Albergue de Zaragoza. Para ello, los participantes llevarán vestuario de época e incluso circularán coches antiguos por la zona. Durante el reparto se entregará 'El Noticiero', un ejemplar similar a los que se editaban hace casi un siglo, con noticias sobre la situación de empobrecimiento que atraviesa Aragón y el deterioro de las ayudas sociales.

Fidelidad histórica

La intención es realizar un acto respetuoso con la época y la situación, por lo que el director de la Casa de Amparo recuerda que quienes aparecían en las fotos que han inspirado esta recreación “no eran mendigos, sino gente digna sin recursos, por lo que recordamos que quien quiera participar en este acto, de caracter abierto y gratuito, no acuda disfrazado de pobre, sino con la estética de aquellos años”

El procedimiento tendrá el mismo rigor que en las primeras décadas del siglo pasado: “Hombres y mujeres harán cola por separado. Deberán traer un recipiente (lechera, cueceleches, cuenco o plato y cuchara) y una caritativa dama o una monja le servirá un plato de sopa y un mendrugo de pan duro. Se exige decencia en el vestir; pobres pero decentes. Las mujeres nada de pantalones; nada de colores llamativos ni prendas ajustadas; la falda un palmo al menos por debajo de la rodilla; y el pelo recogido. Los hombres con chaqueta y con la camisa abotonada hasta el último botón”.

Retroceso en políticas sociales

Con esta recreación, Marea Naranja quiere poner de manifiesto el empobrecimiento acelerado que se está dando en nuestra Comunidad, rescatando una iniciativa del pasado para invitar a la reflexión con una sencilla pregunta: ¿Cómo se sentiría un ser humano si tuviera que hacer cola para comer?.No es historia, sino un presente que se vive cada vez más en varios sectores de la población aragonesa.

El director de la Casa de Amparo y del Albergue de Zaragoza explica que Aragón es la comunidad que más ha retrocedido en políticas sociales. “Ha pasado de ir en cabeza a estar a la cola. Los presupuestos de servicios sociales del Ayuntamiento de Zaragoza se han recortado un 66% con respecto a 2011”

“En Aragón, un 10% utiliza estos servicios sociales, 130.0000 personas en 2011. En cuanto a dependencia, 1.000 personas menos reciben atención. Más de 9.000 con derecho reconocido de recibir atención siguen esperando”, añade.

“Calculamos que en el último año y medio más de 2.000 plazas residenciales han sido destruidas lo que ha conllevado la pérdida de 1.000 puestos de trabajo”, asegura Gustavo García.

Aumento de la pobreza

Por otra parte, el Ingreso aragonés de inserción, cuya finalidad es lograr la plena integración social y laboral de personas que se encuentran en estado de necesidad o padecen situaciones de marginación cuenta con una demora de hasta 8 meses. “Hay personas que se quedan meses en el albergue porque no lo reciben”, asegura García. “Los últimos datos sobre empobrecimiento reflejan que, por primera vez en Aragón, más de la mitad de la población (51,5%) tiene dificultades para llegar a fin de mes. Y en España, el 25% de personas mayores de 65 años vive por debajo del umbral de la pobreza”, concluye.

Gustavo García expresa que existe cierta voluntad por parte del Ayuntamiento de Zaragoza para mejorar sus políticas sociales. En cuanto al Gobierno de Aragón “parece que está callado y no habla de este problema con el interés que merece ni ofrece una opinión al respecto”

La recreación de este domingo es una cita ineludible con el pasado hecho presente que sirve para recordar que la crisis no es algo nuevo, y que se debe actuar para no retroceder.

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