Zaragoza

Frente a la sede de la CHE

Clamor popular por la limpieza del Ebro para evitar avenidas

Centenares de personas se concentraron frente a la Confederación Hidrográfica del Ebro para exigir la recuperación y limpieza del cauce del río.

Centenares de personas se concentran en Zaragoza por la limpieza del río Ebro
A. ESCOBAR

Centenares de personas se han concentrado este domingo frente a la sede de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) en Zaragoza para reclamar la recuperación y limpieza del cauce del río Ebro.

Según han expresado todos representantes de los colectivos asistentes a la concentración, los municipios rurales de la Ribera del Ebro se ven cada año "más afectados" por incrementos "ordinarios" del caudal  que, hasta hace unos años, "no suponían ninguna amenaza".

Desde hace diez días los pueblos de la ribera alta tienen sumergida bajo el agua más de 9.000 hectáreas de cultivos, debido a dos crecidas de carácter ordinario que, según ha explicado el portavoz de la plataforma de Afectados, Antonio Manero, "han causado los mismos daños que si hubiesen sido extraordinarias".

Durante su intervención, Manero ha insistido que el dragado del cauce, desaconsejado por algunos expertos, "se ha hecho toda la vida y tiene que seguirse haciendo" para acabar con el "peligro" que sufren estos municipios. 

Entre los asistentes se encontraban habitantes de municipios como Novillas o Boquiñeni, que han estado en riesgo de desalojo debido al incremento del caudal en los últimos días. Según Manero, si la riada hubiese llegado a los 4.000 metros cúbicos por segundo registrados en 1961, en lugar de los 2.000 que tuvieron lugar, el río "hubiese arrasado pueblos y cultivos".

En el caso de Boquiñeni, la acumulación de sedimentos y vegetación ha hecho que el río se encuentre a casi dos metros de altura del pueblo, cuando hace más de 40 años estaba "casi al mismo nivel".

"Estamos acostumbrados a que nuestros huertos y cultivos se echen a perder, pero lo que ahora también están en peligro son nuestras casas", explicaba Jesús Almau, vecino de Boquiñeni. "No puede ser que se nos inunde el pueblo cuando en 1961, con el doble de caudal, no pasó nada". 

En este acto, que ha sido impulsado por la plataforma de Afectados por las Inundaciones del Ebro en colaboración con los sindicatos agrarios, se ha exigido la inmediata actuación de las administraciones responsables, que den ayudas directas por los daños en las cosechas y reparen las infraestructuras dañadas para garantizar a la población su "derecho a vivir en los pueblos con seguridad". De igual forma, se ha pedido, tanto a la CHE como al Gobierno de Aragón que dejen a un lado las promesas y empiecen a trabajar, dando "ayudas directas" para los daños en las cosechas y reparando de forma "urgente" las infraestructuras afectadas. 

"Llega un momento que las motas no pueden hacer de diques en los pueblos", explicaba María Teresa Martínez, alcaldesa de Pina de Ebro. "Tiene que empezar a actuarse con sentido común. No queremos destruir el Ebro, queremos convivir con él".

Búsqueda de una "solución integral"

A pesar de que habrá que esperar a la primavera para comprobar los daños causados en todos los cultivos que se encuentran en parada invernal, como los frutales o la alfalfa, ya se han hecho las primeras estimaciones sobre las consecuencias de estas inundaciones.

Según el sindicato agrario UAGA, los perjuicios causados hasta el momento en los cultivos de invierno pueden cifrarse en 15 millones de euros, algo que, según han coincidido todos los asistentes, podrían haberse evitado "con la limpieza del cauce".

Desde UAGA consideran necesaria la búsqueda de una "solución integral", que permita actuar sobre "la raíz" del problema. Como ha manifestado su secretario general, José Manuel Perella, desde este sindicato pretenden lanzar una iniciativa parlamentaria a Europa para "flexibilizar" la normativa medioambiental actual, que permita "respetar el medio ambiente pero también la vida de los pueblos y de sus habitantes".

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