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Crecida extraordinaria del Ebro

Los municipios de la ribera esperan que pase la avenida para valorar daños

En Gallur, Novillas y Pradilla, el caudal ha descendido cerca de un metro de altura, mientras que en otros municipios, como Osera, la intensidad del río hace temer todavía el reventón de alguna mota.

Situación de la crecida del Ebro en Boquiñeni.
Nuevas fotos de la crecida del Ebro_6
OLIVER DUCH

Con cientos de hectáreas anegadas por el agua y varios dispositivos de Protección Civil repartidos por la zona, los municipios de la ribera del Ebro esperan "con inquietud" que termine de pasar la avenida para poder valorar los daños ocasionados por la crecida.

En las localidades de Gallur, Novillas y Pradilla, donde se calcula que hay alrededor de 1.500 hectáreas inundadas, el caudal ha descendido cerca de un metro de altura, pero el fuerte viento en la zona obliga a mantener a sus habitantes en alerta. "Ahora empezamos a sacar el agua de los campos y en las casas donde ha pasado el agua están limpiando, pero todavía hay que estar pendientes de la situación porque el cierzo está tirando tierra y desmoronando terraplenes", advierte el alcalde de Novillas, José Ayesa.

En Gallur, la crecida ha afectado también a "varias fincas, explotaciones agrícolas e instalaciones municipales", cuyos accesos han quedado impedidos. "Aquí está casi todo bajo el agua. Habrá que esperar un par de días para que se desagüe y se facilite el acceso", señala Antonio Liz, alcalde de este pueblo ribereño.

La situación es similar en Pradilla de Ebro, donde sus habitantes contemplan a estas horas un notable descenso del caudal del río, que ha bajado en torno a un metro tras anegar más de 500 hectáreas. "Ahora estamos intentado sacar el agua de los campos, pero al estar el caudal tan alto costará por lo menos tres o cuatro días", indica el alcalde de Pradilla, Luis Eduardo Moncín.

Entre tanto, en Boquiñeni, el Consistorio valora levantar el dispositivo de emergencia esta misma tarde, pues aseguran que la situación ahora mismo es de "tranquilidad absoluta". El alcalde de la localidad, Miguel Ángel Sanjuán Pérez, agradece el "amplio despliegue" de medios que ha habido en este pueblo ribereño para hacer frente a la avenida, pero sugiere también algunas medidas para evitar futuras afecciones: "Habría que hacer una ley un poco menos severa para poder darle profundidad al río y salvar así los cascos urbanos", apunta en referencia a un posible dragado del Ebro que previniera contra las riadas.

"Es lo que se ha hecho toda la vida: limpiar el río. No hay que darle más vueltas ni volverse loco. Lo que no puede ser es que los cascos urbanos nos tengamos que marchar a la ribera alta", critica indignado el alcalde de Cabañas de Ebro, Nicolás Medrano. En este municipio el caudal ha descendido unos "40 centímetros", pero los problemas de filtraciones -insiste- aparecerán al cabo de los días.

"Los daños de la agricultura están claros: se ha perdido el trigo, el maíz, la alfalfa... pero cuando se asiente el terreno surgirán más problemas derivados del nivel freático", matiza.

En las localidades de Osera y en Pina de Ebro, aseguran que el caudal se mantiene "alto" por lo que continúa el nivel de alerta en la zona para hacer frente a posibles complicaciones en las carreteras de estos municipios. "Están todas las huertas anegadas por el agua y tenemos preocupación porque todavía hay peligro de que se reviente alguna mota", advierte el alcalde del municipio de Osera, José Luis Periz.

Por el contrario, en Alcalá de Ebro, la situación es "estable", aunque hay más de 300 hectáreas de cultivo anegadas por el agua. "Estamos inquietos todavía por ver cómo evoluciona todo porque supuestamente vendrá otro frente el fin de semana", indica el alcalde de la localidad, José Miguel Achón.

Los alcaldes de los municipios ribereños coinciden en que habrá que esperar a que pase por completo la avenida para poder cuantificar los daños, si bien anuncian que se reunirán en los próximos días para elaborar un escrito de reivindicaciones que remitirán a las instituciones aragonesas.

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