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La apertura del belén y las luces navideñas dan la bienvenida a la Navidad

El alcalde Juan Alberto Belloch fue el encargado de inaugurar la iluminación navideña y el belén de la plaza del Pilar de la capital aragonesa.

Tras un fogonazo -en la tarde oscura- las luces navideñas de la plaza del Pilar y la calle de Alfonso se iluminaban para dar la bienvenida, temprana bienvenida, a la Navidad zaragozana. El alcalde, Juan Alberto Belloch era el encargado de accionar 'los plomos' -con un mando de control remoto- y provocar los aplausos de los curiosos que se acercaron a la plaza. Los pequeños se despegaban de los brazos de los más mayores, que miraban con ojos de niños.

El Ayuntamiento prevé ahorrar un 57% en la iluminación navideña respecto al pasado año. En tiempo de crisis, tecnología LED parece ser la premisa del consistorio. Ahorro para una decoración que tiene según el alcalde "connotaciones sentimentales y espirituales que hay que mantener a toda costa, pese a los problemas y las dificultades". Lo cierto es que la iluminación navideña del casco histórico de la ciudad ya está encendida y a su luz comienza a llegar el frío que escolta a la Navidad.

Como novedad, este año la iluminación navideña adornará únicamente los lugares más turísticos de la ciudad para de este modo ahorrar coste sin perder la tradición. 

Tras el encendido de las luces, en la plaza del Pilar los puestos de gastronomía, bisutería y artesanía de la plaza del Pilar se ponían en marcha persuadiendo a los primeros curiosos que se acercaban. 

Un belén de 2000 metros cuadrados; con mula y buey

Junto a la ornamentación lumínica, el Belén abría sus puertas. En la entrada, medio centenar de personas aguardaban su apertura. Los 2000 metros cuadrados que ocupa la recreación congregaba a los curiosos que tras la visita del alcalde -junto al arzobispo Manuel Ureña- paseaban junto a los más pequeños por el Belén. Este espacio estará abierto al público hasta el día 7 de enero, de 11.00 a 14.00 en horario de mañana y de 16.00 a 21.00 por la tarde. 

Los animales, los pastores o el pequeño estanque -con su correspondiente puente- eran el preámbulo para la llegada al portal donde la mula y el buey protegían de las inclemencias meteorológicas el pesebre. Junto a ellos, los reyes magos -cuyo mutismo evita corroborar si son andaluces o tartesos- aguardan pacientes al 6 de enero.

En la entrada, los infanticos daban las bienvenida a los visitantes con agradables villancicos en la entrada al Belén mientras que el coro de Asociación Aragonesa Pro Salud Mental (ASAPME) eran los encargados de cerrar el circuito al canto de “a todos los deseamos Feliz Navidad”.

Múltiples posibilidades de ocio

Junto al Belén, la pista de hielo, el tobogán colocado en la Fuente de la Hispanidad y el tiovivo para los más pequeños convierten a la Plaza del Pilar en un lugar de referencia durante las fiestas navideñas. 

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