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Zaragoza
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Tormenta

La ciudad recupera la calma

Las calles de la ciudad todavía presentan numerosos restos, como ramas y tierra, fruto del repentino temporal que en la tarde del lunes colapsó la capital aragonesa.

Gran tormenta en Zaragoza
Gran tormenta en Zaragoza_2
JESúS SANZ

Tras la tormenta que colapsó la tarde del lunes Zaragoza, con fuertes vientos que provocaron la caída de árboles y ramas y un aguacero que inundó calles, patios, bajos y garajes, la ciudad ha recuperado la normalidad. Sin embargo, los restos del temporal todavía son visibles en la mayoría de calles.

Durante la jornada de este martes, los servicios de limpieza del Ayuntamiento zaragozano van retirando de la vía pública las pequeñas ramas, hojas y tierra arrastrada por el agua y el viento. 

En la tarde del lunes, la repentina tormenta puso a prueba a los bomberos, que tuvieron que realizar más de sesenta servicios en unas pocas horas.

Según han informado fuentes del cuerpo de bomberos de la capital aragonesa, las intervenciones se centraron en la retirada de árboles y de ramas de las vías públicas así como de cristales rotos, y en la consolidación de mobiliario urbano y de fachadas afectadas por el repentino temporal.

Estas fuentes han señalado que la "mayor dificultad" que plantea una situación como la registrada la jornada de este lunes se deriva de la coordinación de todos los efectivos disponibles y de la necesidad de discernir con rapidez la prioridad de cada una de las llamadas de emergencia que colapsan la centralita de los bomberos.

Han instado a la ciudadanía afectada a "comprender" que la prioridad de una llamada de emergencia por una terraza o un patio de luces inundado es, en ocasiones, menor que otras para alertar de situaciones de mayor riesgo para las personas como árboles caídos o elementos constructivos a punto de desplomarse.

Ante situaciones de pequeñas inundaciones, han añadido las fuentes referidas, los propios afectados podrían resolver la emergencia con la simple limpieza de hojas y de suciedad de las rejillas de desagüe y su retirada para facilitar el paso del agua.

Han añadido, sin embargo, que a lo largo del tiempo han podido constatar que una gran parte de las personas afectadas por pequeñas inundaciones desconocían la ubicación de estas rejillas.

La mayor parte de las llamadas recibidas durante la tarde fueron, sin embargo, para alertar de caídas de ramas y árboles, así como de problemas en fachadas, carteles y toldos.

Los problemas derivados de la tormenta se dieron en toda la ciudad, con especial incidencia en el centro urbano, y afectaron, en algunos casos de manera muy directa, al tráfico rodado.

El agua originó también problemas en el alcantarillado, al menos en seis puntos distintos de Zaragoza, con la consiguiente acumulación de caudal ante la imposibilidad de asumir toda la lluvia caída pocos minutos.

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