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Desesperación en el mundo rural por los continuos robos en granjas y almacenes

Los vecinos de diversas localidades zaragozanas denuncian una oleada de robos así como el bajo número de miembros de la Guardia Civil.

Uno de los almacenes asaltados.
Desesperación en el mundo rural por los continuos robos en granjas y almacenes
FEDERICO LORENTE

Desesperados, cansados, hartos... los vecinos de varias comarcas de la provincia de Zaragoza ya no pueden soportar la oleada de robos que viven desde hace años y que afecta, especialmente, a ganaderos y agricultores.

Maquinaria, ganado, frutas y hortalizas e, incluso, la gasolina de los vehículos son el botín preferido de los ladrones que acechan estos municipios en cuanto cae la noche. Las pérdidas son cuantiosas y los afectados apuntan directamente hacia la escasez de miembros de la Guardia Civil y a la "pasividad" de algunos agentes. Fuentes de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) en Aragón reconocen que en estos momentos la plantilla de la Comunidad "no llega a todo". Una situación que desespera a los afectados.

Lumpiaque, en la Comarca de Valdejalón, es una de las localidades más tocadas por estos actos delictivos. Hasta el punto de haber formado, entre varios ganaderos y agricultores, una patrulla vecinal con la que vigilan los campos y naves al caer la noche.

"La semana pasada me entraron a robar cinco veces, normalmente me cogen gasoil y cualquier objeto de hierro. Estos últimos días, por ejemplo, además de lo anterior me robaron herramientas e, incluso, un motor de bombeo de agua subterránea de unos 1.000 kilos valorado en unos 15.000 euros. Hasta se llevaron las puertas del almacén donde estaba guardado", relata Federico Lorente, un joven agricultor de Lumpiaque.

Su caso no es ni mucho menos excepcional. "Entran en casas, huertos, almacenes... de una noche a otra te hacen un butrón, aunque lo tapes cada día", señala. Para tratar de paliar esta situación, Fernando y varios vecinos han decidido, desde este verano, tomarse la justicia por su mano y organizar una cuadrilla para vigilar sus campos y granjas.

Y es que denunciar, según Federico, sirve de bien poco: "La Guardia Civil nos ignora y se limita a redactar las denuncias que ponemos, y no con muy buena cara. Hace poco sorprendimos a unos ladrones y no solo no acudieron cuando los llamamos, sino que aun diciéndoles la matrícula del coche, que resultó ser de unos inmigrantes vecinos del pueblo, no hicieron nada contra ellos. Nos sentimos desamparados y organizar batidas nocturnas es lo único que nos queda".

José Antonio Rodríguez, uno de los componentes de la patrulla ciudadana, también ha sufrido robos en sus propiedades: "Me han quitado más de 200 corderos en los últimos dos años, una cultivadora de 6.000 euros y otra máquina de casi 3.000 euros. A otros vecinos les han robado cerdos, frutas, hortalizas... es una constante desde hace años. Yo he probado con perros y me los envenenaron, con alarmas... y no hay manera".

Por si fuera poco, el problema de las pérdidas materiales va más allá de los robos. "Cada vez que pasamos un parte nos suben la póliza de los seguros, e incluso no nos los renuevan y tenemos que cambiar de compañía", lamenta José Antonio.

"Si las leyes no acompañan no podemos hacer nada"

Los alcaldes de los municipios afectados han abordado la problemática en reuniones con la Delegación del Gobierno en Aragón. Mercedes Sediles, alcaldesa de Lumpiaque, explica que llevan "mucho tiempo denunciado los robos", si bien "hay que entender que los miembros de la Guardia Civil son los que son y siempre intentan llegar a lo que pueden".

Para Sediles, el problema, que "no viene motivado por la crisis, sino que se originó mucho antes", radica en la legislación. "Mientras las leyes no acompañen, no podremos hacer nada", concluye.

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