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Educación

La ausencia de becas de comedor obliga a adelantar varias rutas escolares

La mayoría de los padres de alumnos transportados han decidido prescindir de este servicio, que no está subvencionado durante el periodo de jornada continua.

Parada de bus escolar en Plaza Roma.
Los problemas con el comedor obligan a adelantar varias rutas escolares
JUAN CARLOS ARCOS

El anunciado abono del servicio de comedor escolar durante el periodo de jornada continua ha obligado a muchas familias a replantearse sus rutinas este mes de septiembre en un intento por ahorrar costes. Según señalan desde FAPAR, los padres de los alumnos de la escuela pública deberán abonar 5,45 euros por día de comedor, en caso de que hagan uso del servicio las dos semanas de jornada continua. Si por el contrario, el alumno en cuestión se queda a comer en el colegio días sueltos, la cifra asciende a 6,81. En la escuela concertada -señala Pedro Martínez, presidente de FECAPARAGÓN- el mes de septiembre -sin ayuda- supondrá un desembolso de 105€ de media, mientras que el día suelto oscila entre los 6 y los 7 euros, en función del centro.

Las asociaciones de padres de Garrapinillos y Movera, al tanto de esta problemática, advierten de que muchas familias no pueden hacer frente a este "desembolso considerable" por lo que la mayoria de padres de alumnos transportados han decidido no dejar a sus hijos al comedor durante estas dos primeras semanas de curso.

Se adelantan varias rutas

Esta situación -señalan desde Autocares Murillo- ha obligado a adelantar varias rutas escolares en los colegios Pedro Oros y Gustavo Adolfo Bécquer. "Todos los años íbamos a buscar a los alumnos de estos barrios rurales a las 15.00, después del comedor. Pero ahora hay muchos niños a los que les han retirado la beca y otros directamente que no quieren pagar. En el momento en que ha habido una persona que no ha querido pagar comedor, ¿qué hacemos nosotros? Adelantamos la hora y salimos a las 13.00", explica Tomás Murillo, partidario de que -en casos así- las empresas del transporte sean "flexibles" y se adapten "a las necesidades del cliente". En cualquier caso -matiza- "estamos acostumbrados a un horario de toda la vida y este año nos hemos encontrado de repente con rutas que han cambiado de horario y no nos ha quedado más remedio que adaptarnos", confiesa.

Desde la AMPA del colegio Gustavo Adolfo Bécquer, en Garrapinillos, advierten de que "el final del curso pasado fue ya movidito en este aspecto" al conocerse en los centros los nuevos "recortes" que iban a afectar al próximo curso. "El servicio provincial dio orden de estas nuevas circunstancias que iba a haber y los padres en estos meses de verano se han tenido que ir organizando como han podido para este mes de septiembre", explica Ana Sierra, presidenta de la asociación.

"Un trastorno considerable"

A pesar de recibir el aviso -por parte del servicio provincial de Educación- con antelación, aseguran que esta situación supone para muchas familias "un trastorno bastante considerable" dado las circunstancias específicas del término municipal de Garrapinillos. "Hay barrios rurales como este con unas extensiones muy amplias en los que no todos los sitios están asfaltados y presentan dificultades de movilidad. Por eso, hasta ahora siempre ha habido algunas excepciones de recogida de alumnos que, aunque vivieran a menos de cuatro kilómetros -el radio de distancia establecido-, si era un terreno pedregoso o había poca visibilidad se les dejaba pasar, pero ha llegado un momento en que se han plantado por la situación en la que estamos", señala Sierra. Así pues, a partir de este curso los niños que vivan a menos de cuatro kilómetros no podrán tener opción de transporte gratuito y, por tanto, de comedor.

Desde la AMPA del Gustavo Adolfo Bécquer advierten de que "más de la mitad de los niños del centro venían en autobús" al colegio, pero "este año -calculan las mismas fuentes- se va a ver mermado el uso del servicio de transporte y seguramente habrá unos 100 niños menos".

Por su parte, la directora del centro indica que el primer día de comedor están "muy poquitos", ya que "la mayoría han optado porque los niños vuelvan a casa a comer en autobús", confirma. "Si el alumno se queda a comer no compensa porque, además de pagar el servicio, tienes que ir a buscarlo y gastar en gasolina, con lo cual casi sale más rentable que el niño coma en casa", apostilla.

Fuentes de Educación insisten en que el hecho de que el comedor esté incluido o no para los transportados depende de la distancia del desplazamiento que estos realizan a diario. "Si el niño vive en una zona relativamente cercana y puede llegar a casa a una hora prudencial, este vuelve a casa a comer. Pero los que tienen desplazamientos largos, de más de 40 minutos, cuentan -al igual que otros años- con el servicio de comedor gratuito desde el primer día hasta el último", explican.

Por su parte, desde FECAPARAGÓN denuncian el "perjuicio" que supone para las familias de becados el hecho de no disponer de comedor este mes. "Si los llevan será porque lo necesitan, porque les es difícil conciliar los problemas diarios con los horarios escolares, así que debemos tener la sensibilidad de valorar que no es un servicio secundario, sino un servicio vital al que se le debe dar la máxima prioridad, ya que forma parte de los problemas que hoy en día tienen las familias para superar el bache que estamos viviendo", concluye Martínez.

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